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Cartas a la columna: Ciudadanos menospreciados

Mesas de diálogo conformadas solo por sectores

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Siempre nos hemos ufanado de ser el país más democrático de la región, y nos hemos comido el cuento. Según los entendidos en la materia, democracia, en términos llanos y entendibles, es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Pero en estos momentos de crisis generada por la pandemia, por la naturaleza y por el cúmulo de decisiones institucionales equivocadas, responsabilidad compartida por los tres poderes de la República, es el pueblo el único que no tiene representación genuina en los diálogos que pretenden sacarnos del atolladero.

Se sientan a la mesa de la tertulia delegados de los industriales y empresarios, de los trabajadores, pero solo de los servidores públicos y de la clase política. Esta última, la más responsable del entuerto que padecemos.

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