Opinión

Boleros históricos

De Tristezas a Quiéreme mucho

Como en esta época todo el mundo habla de lo mejor que nos ha deparado el siglo que termina, vamos a intentar una clasificación de los mejores boleros que se han escrito en estos cien años, con la complicidad de algunos amigos que padecen de la misma enfermedad.

Para empezar por el principio, debemos recordar el primer bolero del que se tiene memoria: Tristezas y lo escribió Pepe Sánchez en 1884; él mismo lo cantaba con algunos trasnochadores de la época, entre los que se destacaba Sindo Garay, uno de los mejores guitarristas de Cuba en aquellos años. A la gente le gustó el nuevo ritmo, que tenía raíces españolas y antillanas, y lo siguieron cantando en Santiago de Cuba. Después se extendió por toda la isla, y de allí pasó al continente, y logró gran aceptación en México, Puerto Rico y los demás países de habla española.

En 1929 aparece otro cubano con un bolero que todavía se canta: Aquellos ojos verdes, serenos como un lago... Fue una inspiración de Nilo Menéndez y la letra la escribió un cuñado suyo llamado Rodolfo Utrera, quien fue el primero en cantarla y grabarla.

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