Opinión

Autoorganización y desarrollo

No se ha dado la dimensión real a la deuda interna

En el editorial de La Nación del 23 de noviembre se considera a la deuda interna como la distorsión generadora de pobreza en el país y se recomienda eliminarla privatizando activos públicos para resolver este problema. Se puede coincidir en que la deuda interna tiene que ver con la pobreza y que afecta gravemente las posibilidades de desarrollo y la estabilidad futura del país, pero no en que sea la causa matriz de la pobreza.

La causa generadora reside en el sistema político; la deuda interna no es sino un producto más de la falta de controles ciudadanos sobre el decrépito aparato del Estado. Privatizar para resolver la deuda interna, sin reformar el Estado, no ha resuelto en Latinoamérica los problemas oligopolísticos en los mercados, ni ha reducido la pobreza. Por el contrario, ha agudizado la desigualdad en la distribución de los ingresos e incrementado la pobreza.

Revisar el enfoque. En el editorial se da por cierto que el empleo solo se puede generar con capital y que, si se realizan inversiones de capital, se reduce el desempleo y la pobreza. Esta afirmación tampoco es exacta pues, como el editorialista lo señala, las inversiones en alta tecnología que se han producido "son intensivas en capital, pero poco generadoras de mano de obra no calificada". Efectivamente el desarrollo de la tecnología de producción exige cada vez mayor nivel de escolaridad, técnica y profesionalidad –conocido como capital humano–, lo que excluye o deja por fuera de estas oportunidades a quienes no llenan estos requisitos, especialmente cuando han pasado de cierta edad. Esto obliga a revisar el enfoque y encontrar un camino viable de inclusión social para los pobres en condiciones de valerse por sí mismos.

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