Opinión

Autoorganización solidaria

El capital social es el sustento del desarrollo

Un estudio sobre la descentralización en Italia (Para hacer que la democracia funcione), elaborado durante más de dos décadas por un equipo dirigido por Robert Putnam, de la Universidad de Michigan, puso en evidencia la relevancia del capital social para el desarrollo de las regiones. El estudio demostró que este factor social y cultural ha sido decisivo para el éxito de la gestión local y el desarrollo económico y social en las regiones. Así, mientras las regiones con relaciones políticas clientelistas y sin organizaciones de participación real permanecían estancadas, aquellas donde la comunidad está organizada solidariamente, aunque carecieran de recursos naturales y riquezas, avanzaron a pasos agigantados.

El capital social es entendido como la autoorganización solidaria capaz de generar un clima de confianza en los grupos y comunidades. Su esencia va más allá del capital humano entendido como el nivel de escolaridad, técnico o profesional. Así hay sociedades, como la rusa, que tienen un gran capital humano, pero carecen de capital social y son por eso fácil pasto de los políticos depredadores.

La tercera Italia. El desarrollo vertiginoso de pequeñas empresas y microempresas organizadas en redes regionales que controlan las cadenas productivas en el nordeste italiano (la llamada tercera Italia), es una evidencia, confirmada por múltiples estudios europeos y norteamericanos, de la importancia de la organización solidaria local para competir con éxito con las grandes empresas. En esa región de Italia el ingreso per cápita es un 20 por ciento superior al promedio europeo, mientras la desocupación es menos de la mitad.

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