Opinión

Alterra: rechazo necesario

El addendum que Alterra pretende que se apruebe es un engendro de perversidad

Alterra ha pretendido, con el addendum que la Contraloría rechazó, que en Costa Rica no rigen la ley ni la Constitución, que los contratos y las licitaciones públicas no tienen ningún valor y que los puede cambiar según le convenga, mediante negociaciones políticas.

Desde hace más de 3 años, cuando paró los trabajos del aeropuerto Santamaría para presionar concesiones inaceptables, ha venido tratando de evadir el cumplimiento del contrato que firmó y reemplazarlo por un "modelo de proyecciones financieras" que no tiene valor legal, elaborado cada año por Alterra según sus propias, caprichosas cifras, con sobreprecios a su antojo en vez de los precios tope que establece el contrato.

La Contraloría le ha dicho que no en múltiples ocasiones, porque tal cambio contraviene la ley y el contrato. Las autoridades del Cetac y el ministro de Transportes debieron, desde hace mucho tiempo, haber aplicado al contratista las sanciones y multas del caso, además de cumplir con la orden de corregir las tarifas ilegales aprobadas en el 2002, desacato por el cual fueron, incluso, referidos al Ministerio Público. A fines del 2005, precisamente ante la inacción y complacencia de dichas autoridades, la contralora general, Rocío Aguilar, en actitud que refleja su compromiso con la institución que dirige, ordenó a Alterra reanudar de inmediato y sin condiciones las obras paralizadas.

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