Opinión

A la fiera hay que amarrarla

Seis normas tácitas de la democracia para seis actores clave de la sociedad costarricense, con la esperanza de que aún estemos a tiempo de frenar la espiral ascendente del fascismo.

gustavo román jacobo
gustavo román jacobo

Deberán disculparme el estilo apresurado, casi taquigráfico, de este artículo. Mucho por decir y poco tiempo para el esmero estético. Las democracias liberales en todo el mundo están siendo amenazadas por el fascismo. Basta de sucedáneos tranquilizantes como “extremismo político” o “populismo”. Es fascismo y más nos vale que asumamos esa realidad de una vez. Para defender la democracia. Para defender nuestra libertad. No hay que esperar para ello, porque no ocurrirá, a que las Wehrmacht desfilen en Washington, París o Zapote.

Si nuestras democracias caen, no será porque las tumben, sino porque se desmoronan. Porque se quedaron sin alma. Porque las instituciones que las sostienen degeneraron en cascarones vacíos. Porque los valores culturales que la sustentan desaparecieron.

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