Opinión

30 años de la UNA

Tres aspectos esenciales para el futuro de la UNA

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La Universidad Nacional –definida como la Universidad Necesaria– ha destacado por clara visión de futuro y clara vocación de servicio heredada de la Escuela Normal.

En su génesis fue capaz de ubicar la importancia que tendrían para el futuro del país las riquezas ambientales y de crear carreras que respondieran a estas necesidades –como en el área ambiental y en biología marina–, así como de llenar lagunas evidentes en la formación profesional, como la de veterinaria, ubicada en una nueva Facultad de Ciencias de la Salud. También fue capaz de escrutar el peligro que establecían para el tejido social y el sistema democrático las tendencias hacia la concentración de la riqueza y rediseñar las carreras como las dirigidas al agro, al estudio de la economía y la organización comunal y empresarial, al tiempo que promovió el estudio de la cultura y el fortalecimiento de las artes. Como parte de esos propósitos dirigió su interés a las zonas rurales y sectores laborales, con lo que abrió oportunidades para el desarrollo de talentos y caminos a la movilidad social. Fue en la Escuela de Planificación y Promoción Social donde se abrió modestamente en 1974, con el esfuerzo de los estudiantes, la primera residencia estudiantil financiada por una universidad pública.

Último intento. La UNA, como parte del último intento de crecimiento de la educación superior estatal, previo al crecimiento acelerado de las universidades privadas, planificó su futuro como institución de mediano tamaño que no debería pasar de los 10.000 ó 12.000 estudiantes, y sobre esa base negoció su participación en el Fondo de la Educación Superior.

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