Subir un examen de sangre a ChatGPT, Gemini o Claude, o consultar un diagnóstico con inteligencia artificial (IA) antes de ir al médico se ha vuelto una práctica cada vez más frecuente. Pero, aunque estas herramientas pueden orientar y ayudar a comprender mejor la información, también pueden cometer errores, generar respuestas falsas con aparente seguridad y pasar por alto aspectos fundamentales de una valoración médica.
Adrián Castillo, especialista en inteligencia artificial aplicada a la medicina de la clínica Mediglobal, parte de la red médica MediSmart, explica qué sí puede hacer la IA, cuáles son sus límites y por qué la decisión final sobre un diagnóstico o tratamiento siempre debe quedar en manos de un profesional de la salud.