Vivir cansados, dormir mal o lidiar con un estrés crónico se ha normalizado por muchos como una parte inevitable de la vida adulta. Sin embargo, acostumbrarse a estas presiones diarias somete al organismo a un nivel de tensión que el cuerpo no está diseñado para soportar, causando daños silenciosos pero profundos en la salud.
Luis Diego Herrera, psiquiatra de la Clínica de Salud Mental Herrera Amiguetti del Hospital Metropolitano, explica qué le ocurre realmente a su cuerpo cuando el estrés se vuelve crónico, cómo este puede afectar su memoria y capacidad de aprendizaje, y cuáles son las señales de alerta físicas y emocionales que no se deben ignorar.