Cuesta entender que el hecho de pasar de un país a otro provoque a muchas personas, diariamente, humillaciones, rabias y hasta lágrimas.
Pero basta llegar al sector costarricense del paso fronterizo de Peñas Blancas, límite con Nicaragua, para arriesgarse a sentir alguna de esas sensaciones.
Incluso el embajador de Costa Rica en Nicaragua, Javier Solís, y el mismo gerente de ese puesto, Óscar Vindas, calificaron esta frontera como una "vergüenza nacional".
Malos tratos de funcionarios de Migración, trámites de hasta tres horas, presas de furgones de varios kilómetros y baños asquerosos, insuficientes y por cuyo uso cobran ¢100.
Como si fuera poco, el panorama también incluye adolescentes prostitutas, cambistas que son también prestamistas y una serie de cobros "poco claros"... Esos son algunos males que viven a diario camioneros, choferes de buses y viajeros en Peñas Blancas.
Drama de traileros
Una larga fila de camiones que a ratos bloquean ambos carriles de la carretera Interamericana Norte anuncia la llegada al calvario.
Se requiere paciencia, mucha paciencia, para soportar las presas y los 37 grados de temperatura promedio que acompañan cada día en la zona.
A la entrada de las instalaciones se encuentran los dormitorios de los 40 funcionarios que laboran en el paso. Visítelos. Son repugnantes: huelen mal, no hay aire acondicionado y no tienen cocina.
Pero el sufrimiento de los 500 camioneros que a diario llegan a la frontera no tiene comparación, pues deberán esperar horas hasta que se descongestione el patio de control, el cual apenas tiene capacidad para atender en promedio a 87 furgones.
Esto favorece otros problemas, como la prostitución, debido a que, lógicamente, muchos traileros no alcanzan a hacer sus trámites y se ven obligados a pernoctar en la frontera.
Además, proliferan los llamados "tramitadores", quienes por ¢1.000 "ayudan" a los camioneros a realizar sus trámites migratorios. El negocio es rentable, dadas las largas presas, pero de igual manera ha acrecentado los robos.
Luis Manzanares, trailero panameño, dijo que llegar a Peñas Blancas es "una pesadilla que no se repite en toda Centroamérica".
El jefe de la estación de cuarentena agropecuaria, Enrique Oviedo, expresó que Peñas Blancas ya colapsó, pues las instalaciones fueron construidas en los 60 pensando en una vida útil de 20 años, a lo sumo.
Sigue el dolor
Los malos ratos brotan por todos lados.
Adilia Membreño, nicaragüense, quien viajaba en bus entre Managua y San José en compañía de su madre, enferma, de 75 años, fue obligada a descender pues su pasaporte no tenía un timbre que una funcionaria tica "olvidó" colocar.
Una vez abajo, debió soportar la alta temperatura, caminar los dos kilómetros hasta la oficina de Migración para conseguir el timbre, retornar al puesto donde se le obligó a descender, esperar y abordar otro autobús hacia San José.
Con lágrimas, manifestó que llegar a Costa Rica es "venir a humillarse".
Óscar Vindas reconoció que el mal servicio es una realidad.
Un ejemplo: solo hay tres ventanillas "disponibles" para atender a los cerca de 4.000 usuarios que a diario llegan a Peñas Blancas, en comparación con las siete que existen en el lado nicaragüense.
Para Vindas, la descoordinación entre las distintas entidades públicas representadas en la frontera tiene la culpa del desorden.
"Aquí hay gente de Migración, Seguridad Pública, Ministerio de Agricultura, Instituto de Turismo, y nunca hemos coordinado..."
Sin embargo, consideró que la parte migratoria es ya "un caso patético".
"¿Cómo se explica que las prostitutas nicas pasen cada noche la frontera a "trabajar" y ya por la madrugada retornen a su país sin trámite alguno?", se preguntó.
Consultado, el ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, indicó que nunca ha recibido alguna queja de las autoridades de Peñas Blancas.
Nicaragua... otro mundo
Edificios nuevos y otros en construcción, patios amplios, baños cómodos y limpios, y una inversión que en los últimos tres años ha alcanzado cerca de los $8 millones, reciben al visitante al pasar al lado nicaragüense.
Los trámites no tardan más de diez minutos y, aunque faltan computadoras, las caras largas del puesto tico no se ven.
El embajador Javier Solís expresó que es posible "con voluntad" aspirar a un sistema parecido. Por ello ha planteado la situación al presidente Rodríguez y a la Cancillería.
El canciller Roberto Rojas confirmó haber recibido los informes y se limitó a señalar que los había traspasado a las entidades pertinentes.
Por su parte, el viceministro de Hacienda, Carlos Muñoz, declaró que solo conforme mejore la situación fiscal del país se podrá dar "una solución efectiva al desarrollo de la frontera".
Según Óscar Vindas, desde 1999 hay 14 proyectos de remodelación propuestos para esta zona... pero no han pasado de allí.