
Cada aula de la Escuela Abraham Lincoln, en Alajuelita, tiene un televisor y un reproductor de video que pueden ser utilizados por la maestra como instrumento para dar lecciones.
Además, existe un sistema de circuito cerrado de televisión que le permite al director, Modesto Alpízar, dar mensajes a los alumnos sin necesidad de convocarlos al salón de actos.
Por si fuera poco, este centro educativo tiene un nuevo laboratorio de Informática, una clínica dental y una cancha multiuso bajo techo para que los niños jueguen aunque llueva.
En esta escuela todos los pupitres están forrados y los salones de clases tienen armarios y ventiladores. Además, no hay paredes despintadas o dañadas.
Aunque es pública, parece más bien una institución privada.
La escuela tiene 1.850 alumnos, pero serían más si dispusieran de espacio, pues cada año rechazan niños por falta de campo
Su éxito radica en la gestión de la junta, la cual el Ministerio de Educación Pública (MEP) considera como un modelo por seguir.
“El secreto está en la unión de los miembros, estamos por los niños”, aseguró Rosario Siles, presidenta de esa organización.
Siles comentó que la junta también realiza rifas, bingos y otras actividades para recaudar fondos.
