El dos veces ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, considera que llegó el momento de actuar, dado que el país está “en una economía de guerra”, es decir, una situación de extrema gravedad que urge de medidas rápidas y extraordinarias.
En esa línea, sugirió contener el gasto público con medidas como la aplicación “irrestricta” de la regla fiscal, una reforma integral del empleo público y la subejecución de las transferencias a instituciones.
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En su criterio, el Gobierno no le explicó al país la gravedad de la situación fiscal y, cuando presentó una propuesta recargada sobre impuestos, produjo una reacción muy fuerte.
“Con justa razón, la opinión pública vio que estaba muy recargada, casi en un 80% de impuestos y solo un 20% en reducción del gasto. Esa reacción ha significado un desgaste profundo para el Gobierno. Yo pocas veces había sentido una reacción tan fuerte en contra del Gobierno", afirmó Arias.
"Unido a eso, tenemos el tema de la pandemia que se ha agravado. No se siente que esté bajo control. Cada día, los casos siguen siendo muy numerosos. Las muertes diarias de costarricense son, también, muy numerosas. Eso nos lleva a aumentar el pesimismo de los costarricenses acerca de cómo podemos solucionar el problema de la pandemia.
"Si a eso le agregamos la noticia de que desgraciadamente la pobreza en el país está llegando a niveles de un 26%, todo eso pone el panorama en una situación bien complicada. Me parece que, ante este panorama, el Gobierno tiene que hacer un alto en el camino, tiene que respirar profundo y tiene que gobernar.
“Cuando vemos un dato con una pobreza tan alta, con un desempleo alarmante, con una caída de la economía que se mantiene fuertemente y con un déficit fiscal que en lugar de 9,5% va a ser de entre un 11% y un 14% del producto interno bruto, pues la situación realmente es alarmante. Se deben de tomar medidas urgentes en todos estos campos”, agregó.
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– ¿Cómo usted valora la convocatoria de diálogo que hizo el Gobierno?
– Lo hace producto de esta reacción generada cuando anuncia sus primeras medidas para solucionar el problema fiscal. Me parece que uno puede discrepar en cuanto a la forma de la metodología; uno puede discrepar de si la representatividad no es la correcta, si se pudo haber mejorado o no, pero todo esos son detalles.
En el fondo, el llamado es a sentarse a conversar para atender puntos específicos del problema fiscal, como son el poder llegar a un superávit primario de 2,5 puntos porcentuales y lograr bajar la deuda pública en unos 8 puntos porcentuales del PIB.
Las personas llamadas a dialogar debieron asistir porque es una oportunidad de sentarse en una mesa a conversar, a oír de los economistas que van a estar guiando el proceso. Es una oportunidad para que todos los sectores puedan conocer y profundizar sobre la gravedad del problema que tenemos. Y que ahí pueda cada uno sugerir diversas soluciones a este problema.
A la par, el presidente debería instalar en paralelo otra mesa de diálogo para reactivación de la economía costarricense. Él anunció que, una vez superada esta mesa de diálogo para temas fiscales, se iba a convocar una nueva mesa para temas de reactivación económica. No podemos perder un mes.
Me parece que debería ser en paralelo que se logre instaurar una nueva mesa para comenzar a sugerir medidas de reactivación de la economía. Y en esta nueva mesa, igual, deberían tener participación sectores productivos, sectores cooperativos, sectores solidaristas, sindicalistas, en general con una buena representación de la sociedad civil costarricense y con la presencia de economistas que puedan sugerir medidas concretas para reactivar la economía.
Como urgente es lograr un balance en las cuentas fiscales de nuestro país, igual de urgente es tomar medidas para que la economía costarricense vuelva a crecer.
Cuando tenemos esta amenaza social con un desempleo tan alto, de una producción negativa, de una pobreza creciendo, un déficit inmenso y una deuda pública que crece de una forma galopante, es vital empezar a tomar medidas fuertes de manera extraordinaria para poder reactivar esta economía; extraordinarias en cuanto a tramitología, financiamiento y muchas cosas para ver si el sector productivo puede volver a generar los empleos que tanto necesitan las personas que, tristemente, están sin trabajo.
– ¿Por qué discutir sobre reactivación de la economía en una mesa diferente?
Porque las reglas del juego en la mesa del Gobierno estaban establecidas, concentrada en el tema fiscal, pero me parece que también el tiempo era exagerado, un mes era demasiado. En fin, lo que urge ahora es afinar el lápiz y que cada sector diga cuáles son las propuestas.
No podemos perder de contexto que, al final, es al Gobierno al que le corresponde plantear. Tiene esta responsabilidad de arreglar este problema que tenemos en las finanzas públicas. Es al Gobierno al que le va a corresponder plantear a la Asamblea Legislativa un nuevo esquema de solución del problema fiscal más balanceado, más orientado a reducir el gasto público.
Al final, son los diputados los que tienen la responsabilidad inmensa, esta vez, de tomar y aprobar la legislación que se requiera y el futuro empréstito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que tanto le urge a Costa Rica.
– ¿En control del gasto y reformas estructurales qué sugiere?
En primer lugar, tiene que garantizarse una aplicación irrestricta y sin excepciones de la regla fiscal. La regla fiscal tiene que ser la columna vertebral de la disminución del gasto público, pero no se le pueden hacer excepciones ni se le pueden crear huecos.
En segundo lugar, tiene que plantearse una reforma integral a la ley de empleo público que se discute actualmente en la Asamblea Legislativa. Esa reforma integral tiene que abarcar a todos los funcionarios públicos actuales que existen en toda la administración de todo el sector público.
Para el profesional que da el trabajo en una institución, en el ICE, en el Poder Judicial o en el Poder Ejecutivo en esa misma categoría, tiene que haber un mismo salario. No puede haber esa disparidad de salarios siempre y cuando se le respeten los derechos que hoy tienen, es decir, siempre que se les respeten sus salarios a hoy.
También, debe de establecerse que no habrá más convenciones colectivas que puedan modificar otra vez la fijación salarial en el futuro estableciendo nuevos pluses. Eso me parece que es urgente hacerlo para que, en los próximos años, comencemos a ver una reducción básica de ese nivel del monto de las remuneraciones que hoy en día, en general, absorben casi el 50% de los ingresos corrientes.
En tercer lugar, me parece que tiene que haber una clara definición del Gobierno de que, en los próximos años, tiene que subejecutar las transferencias en un porcentaje que debe de andar cercano al 20% o más. Es urgente frenar el giros de esas transferencias, que es uno de los rubros más altos que tenemos en cuanto al gasto público.
Me parece, igualmente, que si el Gobierno no desea vender algunas entidades públicas, sí creo que debería de entrarle de lleno a una reingeniería del gasto público, de manera que se puedan lograr mejores plazos para pagar la deuda interna en los próximos años. Esa reingeniería no significa un recorte de la deuda, sino adecuarla a mejores plazos para liberar recursos, sobre todo para el 2021 y 2022.
A la par de eso, sí se puede establecer una capitalización de deuda. O sea, que algunas instituciones públicas, por ejemplo el INS, que tiene una cartera de seguros que es un negocio muy bueno para el país y para la institución, pueda transformarse en una sociedad anónima y se pueda abrir ese capital que permita a las instituciones públicas, que tienen deuda del Gobierno, la transformen en acciones de ese patrimonio que se estaría autorizando. Esa sería una capitalización de deuda a esas instituciones, eso se podría hacer con el INS, se podría pensar con el Banco de Costa Rica, con el sector telefónico del ICE, etcétera.
Son medidas que van acorde con mejorar una democratización económica, ayudarían a profundizar el mercado de valores en Costa Rica, mercado de capitales y son medidas acorde con situaciones que se están haciendo en todas las economías del mundo.
Además, se debería hacer todo lo que es la reestructuración de entes descentralizados y de medidas estructurales permanentes en todo el sector público fusionando ministerios, reduciendo todas las instituciones desconcentradas.
En fin, llegó el momento en el que hay que actuar. Me parece que estamos en una economía de guerra, estamos en una situación de emergencia. Ya el Gobierno no aguanta mantener este nivel de gasto público y tenemos que tomar medidas extraordinarias porque, de lo contrario, no salimos adelante y el espectro de una crisis incontrolada es una cosa que Costa Rica no merece.
Es una situación de extrema gravedad, donde urgen medidas rápidas y extraordinarias.
– ¿En la parte de ingresos cuál es su recomendación?
– En un momento donde tenemos una recesión económica, donde nuestra economía está decreciendo, es difícil hablar de impuestos porque las empresas no aguantan tener más cargas. Lo que se requiere, más bien, es estimularlas para que reinviertan y puedan reiniciar proyectos que estaban suspendidos, que puedan tener financiamiento para volver a poder realizar su actividad.
En este momento, hay que tener mucho cuidado en pensar en cargas impositivas. Me parece que algunas cosas como el impuesto a las transferencias, probablemente, son cosas rescatables excluyendo toda la base que pueda afectar a las personas, que no afecten tarjetas de crédito, tarjetas de débito, Sinpe Móvil, cajeros automáticos, transacciones entre uno mismo.
En fin, es cubriendo una gran base para que la población se sienta tranquila que ese impuesto no le va a estar afectando todos los días.
Sí estoy claro que ese equilibrio hay que lograrlo sobre todo a base de una reestructuración del Estado costarricense y en una gran definición en reducir el gasto público. Esta es la única oportunidad que tenemos para hacerlo y hay que lograrlo.