El exespía ruso Alexander Litvinenko, quien falleció el jueves pasado en un hospital de Londres, Inglaterra, causó toda una polémica en Rusia pues, antes de su muerte, acusó al presidente Vladimir Putin de haberlo asesinado.
Oleg Gordievski, excoronel del servicio secreto soviético de la KGB, inició las especulaciones al indicar que Litvinenko fue envenenado con una píldora, la cual, según él, fue enviada desde Moscú.
Tras las investigaciones realizadas por las autoridades sanitarias británicas se comprobó que la muerte de Litvinenko fue provocada por una alta dosis de Polonia 210 , una sustancia radiactiva.
Antes de su muerte, Litvinenko escribió un comunicado en el que acusó directamente al Presidente ruso de haberlo asesinado.
Estas declaraciones fueron negadas por Putin, quien pidió no hacer un escándalo por los hechos.
Litvinenko enfermó de gravedad un día después de reunirse con Mario Scaramella, profesor universitario con buenos contactos en el mundo del espionaje.
Al parecer, Scaramella le facilitó nombres de las personas que podrían estar involucradas en el asesinato de la periodista rusa Anna Politkovskaya, que Litvinenko estaba investigando.
Litvinenko, quien había huido a Inglaterra en el año 2000, era un vehemente crítico del presidente Putin y del servicio secreto de espionaje interno FSB.