Persiste el panorama es crítico: pacientes duermen en el suelo o en sillas a la espera de una cirugía o de que se desocupe una cama de internamiento en el hospital Enrique Baltodano Briceño, en Liberia, Guanacaste.
Una paciente afectada, quien solicitó mantener su identidad en reserva, relató a La Nación que pasó cuatro días en esas condiciones, pese a sufrir fuertes dolores en la parte baja de la espalda.
Explicó que, durante las noches, el cansancio lleva a algunas personas a colocar cobijas en el suelo para intentar descansar. En ocasiones, los más jóvenes optan por acostarse en el piso para que los adultos mayores puedan utilizar las bancas.
La mujer relató que, alrededor de las 4 a. m., funcionarios del hospital les solicitaban recoger las cobijas y demás pertenencias colocadas en el piso. Después, debían regresar a las bancas para continuar con la espera.

Según su testimonio, las condiciones también afectan a personas que necesitan intervenciones quirúrgicas. Mencionó el caso de varios jóvenes que acumulaban más de siete días a la espera de una operación de vesícula, pese a que, según su conocimiento, ya estaban preparados para el procedimiento.
La paciente aseguró que la situación también causa un desgaste emocional entre los afectados. Algunos jóvenes lloraban por la separación de sus familiares y por la incertidumbre sobre cuándo recibirían la atención que necesitaban.
Padre de paciente denuncia condiciones similares
El testimonio de la mujer coincide con lo relatado por Óscar Sánchez, padre de un hombre de 20 años que ingresó al hospital Enrique Baltodano Briceño con una fractura expuesta en el brazo derecho.
Sánchez explicó a La Nación que su hijo permaneció en un espacio de emergencias con aproximadamente 30 pacientes, varios de los cuales acumulaban días o semanas a la espera en sillas.

Según relató, algunas personas colocaban sábanas en el piso para intentar dormir. Sin embargo, aseguró que funcionarios del hospital les solicitaban levantarse y regresar a sus asientos.
El hombre también mencionó el caso de un adulto mayor que, según le contó su hijo, padecía cáncer y tenía una fractura en uno de sus brazos. De acuerdo con Sánchez, el paciente llevaba 15 días a la espera de una operación.

Sánchez manifestó preocupación por las condiciones de las personas adultas mayores y de quienes deben permanecer durante varios días en el hospital, lejos de sus familias y sin un espacio adecuado para descansar.
También cuestionó el trato de algunos funcionarios hacia los pacientes. Según afirmó, recibió relatos sobre trabajadores que reprendían a las personas por acostarse en el piso e incluso utilizaban expresiones despectivas para referirse a ellas como “parecen animales tirados en el suelo”.
No obstante, Sánchez aclaró que no todo el personal actúa de esa manera. Reconoció que algunos trabajadores brindaban un trato amable y mostraban preocupación por el bienestar de los enfermos.
Además, denunció dificultades para los acompañantes. Según explicó, el personal de seguridad les solicitaba permanecer fuera del hospital, incluso bajo condiciones de lluvia o sol.
Don Óscar también relató que, al consultar a una doctora sobre las condiciones en las que permanecían los pacientes, la funcionaria atribuyó la situación al apoyo electoral a la continuidad. Según el padre, la médica le respondió que las personas eran responsables de lo que ocurría por votar a favor de esa opción política.
Sánchez aseguró que finalmente logró trasladar a su hijo al Hospital del Trauma, en San José. Sin embargo, manifestó preocupación por las personas que continuaban a la espera de una intervención quirúrgica en el centro médico liberiano.

Hospital reconoce limitaciones de infraestructura y falta de especialistas
Las denuncias se suman a una problemática que la administración del hospital Enrique Baltodano Briceño reconoció anteriormente ante consultas de La Nación.
La doctora Vanessa Montiel, directora médica del centro hospitalario, había atribuido la situación a problemas de infraestructura y a la falta de especialistas, factores que provocan demoras en la atención de los pacientes.
Montiel explicó que la capacidad actual del Servicio de Emergencias resulta insuficiente para la cantidad de personas que requieren valoración, observación y hospitalización. Esta situación provoca que algunos enfermos deban permanecer más tiempo en el servicio mientras se libera una cama de internamiento.

Colaboró con esta información la periodista Fernanda Matarrita.
