“Necesitamos pensar en el equilibrio del mundo y solo uniéndonos lo lograremos”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Ramón Escovar Salom, quien llegó al país para una visita de dos días.
El canciller venezolano, acompañado por su esposa, Carmen de León de Escovar, y por algunos altos funcionarios, fue recibido en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría por el canciller Wilburg Jiménez Castro. Luego ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Costa Rica.
Escovar Salom, quien llegó con más de media hora de retraso a bordo de un avión militar, comenzó su exposición ante los periodistas con frases de elogio para Costa Rica, país del cual dijo que Venezuela tenía mucho que aprender.
Se refirió a la cooperación bilateral entre los dos países y dijo que, sobre eso y sobre asuntos políticos y económicos, hablaría con el vicepresidente de la República, Carlos Manuel Castillo, y algunos ministros y funcionarios.
Insistió mucho en launidad internacional, y propuso la creación de una comunidad internacional.
El canciller venezolano dijo que, a la par de los organismos de integración (Mercado Común Centroamericano, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio y el Pacto Andino), se podían crear otros nuevos que contribuyan a fortalecer el movimiento.
“Vivimos una crisis de imaginación. Quizás los latinoamericanos no tenemos la imaginación necesaria para lograr la integración”, aseveró Escovar.
El canciller de Venezuela insistió en que todo lo que nos aislaba nos hundía y todo lo que nos vinculaba no engrandecía y fortalecía.
Curiosidad del día: Anunciaban muerte masiva de delfines
Alejandro Troyo, funcionario del Instituto Nacional de Seguros (INS), relató conmovido cómo observó y fotografió una impactante muerte masiva de delfines en las playas cercanas a la desembocadura del río Panica, en la bahía de Tambor. El funcionario logró contar hasta 115 cetáceos varados entre la arena y el agua. Los pobladores de la zona aseguraron que era la primera vez que presenciaban un fenómeno de esa naturaleza.
Delfines muertos o agonizando en una playa de Tambor. (Archivo)