Hace 50 años, el gobierno tomaría los muelles y el ferrocarril de Limón si la huelga de los trabajadores de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) no era levantada a las 10:00 a.m. del siguiente lunes.
Lo anterior se desprendía de la advertencia hecha por ministros y altos funcionarios del Poder Ejecutivo, quienes se reunieron durante todo el día con sindicalistas que representaban a los trabajadores en huelga.
“Hemos decidido dar un compás de espera hasta el lunes a las 10:00 a.m. para que los sindicalistas puedan conversar con los trabajadores y así adopten una resolución final”, dijo el ministro de Desarrollo, Fernando Naranjo, a los periodistas que estaban esperando en la antesala del Ministerio de la Presidencia.
La reunión de los funcionarios fue con delegados del Sindicato de Trabajadores del Ferrocarril al Atlántico. Naranjo dijo que escucharon sus puntos de vista y opiniones sobre los problemas que ocurrían en el ferrocarril.
Cuando se le preguntó al ministro de Seguridad Pública, Mario Charpentier, qué ocurriría si el lunes a las 10:00 a.m. los trabajadores no levantaban la huelga, dijo que tomarían una resolución.
Al insistirle acerca de cuál sería esa resolución, Charpentier Gamboa señaló que “el gobierno tiene los mecanismos suficientes para actuar”.
Mediante una fuente se supo que había la disposición de enviar elementos de la Fuerza Pública a fin de que pusieran a operar el muelle y el ferrocarril, si los trabajadores persistían en mantener el movimiento huelguista que las autoridades declararon ilegal.
En Limón había orden y tranquilidad. Las autoridades no ocultaron la esperanza de que para ese lunes se llegara a una solución definitiva del conflicto.
Curiosidad del día: exhibían industria casera en San Rafael de Oreamuno
El entonces Instituto de Capacitación Técnica de San Rafael de Oreamuno inauguró una nutrida exposición y venta de productos caseros con trabajos realizados por estudiantes de sétimo, octavo y noveno año, que incluyó desde cajetas, conservas en almíbar, encurtidos y queques de alta decoración valorados entre ¢15 y ¢450, hasta más de 128 prendas de vestir y 200 piezas de artes manuales típicas.
Gran variedad de conservas preparadas por estudiantes del Instituto de Capacitación Técnica de San Rafael de Oreamuno, se exhibieron en la exposición de industria casera. (La Nación/Archivo)