La Federación Costarricense de Trabajadores Municipales realizó una visita al subcontralor general de la República, Rolando Ramírez, para entregarle un documento en el que se denunciaba una serie de supuestas irregularidades que existían en los presupuestos de la Municipalidad de San José y de la Municipalidad de Goicoechea.
En el documento, protestaron por la actitud que, según ellos, los regidores de ambos municipios habían tomado en cuanto a un posible aumento salarial para los empleados de ambos concejos.
Según miembros de esa Federación, la entidad contralora había estimado que el presupuesto de la Municipalidad de San José debía ser de ¢62 millones. Con base en ello, el ayuntamiento se dio a la tarea de limitar sus gastos a la suma.
No obstante, dijeron que ante la presión de los servidores se incluyó en el presupuesto una partida de “asignaciones globales” que eventualmente financiaría rubros como los aumentos salariales.
Además, explicaron que esa partida de asignaciones globales no tenía contenido económico. El municipio incluyó fondos salariales sin respaldo financiero para trasladar a la Contraloría la responsabilidad política de frustrar el aumento a los trabajadores.
En cuanto a la situación del Concejo de Goicoechea, los trabajadores protestaron porque en el presupuesto para el siguiente año no estaba incluido un aumento salarial para sus empleados.
La Federación pidió a la Contraloría que sugiriera a los dos ayuntamientos realizar cambios en los presupuestos para incluir los aumentos salariales.
Miembros de ambos concejos, así como de la Federación citada, recorrieron algunas calles del centro de la capital, portando carteles alusivos a las demandas planteadas ante el subcontralor de la República.
Curiosidad del día: anunciaban ópera china en el Teatro Nacional
En octubre de 1976, el público costarricense se preparaba para presenciar la primera función en el Teatro Nacional de la magia de la ópera china, una puesta en escena marcada por deslumbrantes danzas, acrobacias, pantomimas y cantos. Más allá de su espectacularidad escénica, el espectáculo despertaba asombro por el vestuario, inspirado en la dinastía Ming (1368-1644 d. C.).
El vestuario y las costumbres y tradiciones orientales se llevaron a escena con la ópera china en el Teatro Nacional. (La Nación/Archivo)