“Un país tan pequeño como Costa Rica no se adapta al funcionamiento de una universidad a distancia, a menos que esta se organizara como parte de un proyecto latinoamericano, lo cual desde luego planteaba muchos problemas que habría que resolver”, manifestó el entonces rector de la Universidad de Costa Rica, Claudio Gutiérrez, hace 50 años.
Gutiérrez acababa de regresar de una reunión sobre nuevas formas de educación postsecundaria que se llevó a cabo en Venezuela.
El rector explicó que en las conferencias dictadas por los rectores de las instituciones a disotros países del mundo, especialmente las europeas, manifestaron que para poder financiar el costo de los programas, ya fueran radiales o televisados, era necesario contar con un mínimo de mil alumnos en cada curso.
Asimismo, aseguraron que según las estadísticas obtenidas hasta ese momento, se calculaba que mil ciudadanos de cada millón se matriculaban en materias a distancia.
“Esto quiere decir que no estamos en capacidad de lograr esas cifras, por cuanto toda la población adulta costarricense era un millón de personas, y sólo mil tomarían este servicio. Es imposible pensar que esas mil seguirían una carrera, de tal manera que no se podría afrontar el gasto excesivo”, comentó el rector Gutiérrez en una conferencia de prensa.
Posteriormente declaró que otra de las tendencias mayoritarias del congreso en Caracas fue la de la universidad abierta o sin muros.
Gutiérrez explicó que esta se trataba de dar diversas opciones para que los alumnos obtuvieran los títulos, tales como lecciones por tutoría, trabajos prácticos especiales y otros sistemas que no requerían asistencia obligatoria ni dedicación total.
La actual Universidad Estatal a Distancia (UNED) fue creada en 1977.
Curiosidad del día: el ministro de Educación señaló que los docentes debían luchar para mantener la democracia
Durante la inauguración de la VII asamblea anual del Sindicato de Educadores Costarricenses (SEC) en el Teatro Nacional, el ministro de Educación, Fernando Volio, afirmó que los docentes debían luchar para mantener el sistema democrático. Por su parte, el ministro de Trabajo, Rafael Ángel Rojas, declaró que el país atravesaba por una verdadera revolución cultural en la que los maestros jugaban un papel preponderante.

