Papa Francisco muere en segundo día de Octava de Pascua, ¿qué significa este tiempo para el catolicismo?
Las Pascuas de Resurrección se comenzaron a celebrar el Domingo y concluyen con Pentecostés, pero la primera semana tiene un significado especial
Esta fotografía, compartida por la oficina de prensa del Vaticano, muestra al papa Francisco saludando a los fieles durante su aparición sorpresa al final de la misa del domingo de Ramos. HANDOUT
El papa Francisco falleció este lunes posterior a la Semana Santa, en un periodo conocido como octava de Pascua. ¿Qué significa esto para el catolicismo?
La Iglesia Católica celebra la resurrección de Jesucristo durante aproximadamente 50 días, que van desde el Domingo de Resurrección –celebrado este 20 de abril– hasta Pentecostés –que será el 8 de junio–.
Sin embargo, los primeros ocho días, conocidos como la Octava de Pascua, se celebran de manera especial.
“Se considera como si fuera un solo día, es decir, el júbilo del Domingo de Pascua se prolonga ocho días seguidos", explica el portal católico Aciprensa.
Papa Domingo de Ramos Esta fotografía, compartida por la oficina de prensa del Vaticano, muestra al papa Francisco saludando a los fieles durante su aparición sorpresa al final de la misa del domingo de Ramos.
Esta fue su penúltima aparición pública. (HANDOUT/AFP)
Este espíritu festivo se refleja durante las lecturas de las Eucaristías de esta semana. En la primera lectura, por ejemplo, se leen textos de los Hechos de los Apóstoles, que narran las vivencias de la primera comunidad cristiana. Este es un cambio, dado que normalmente las primeras lecturas son tomadas del Antiguo Testamento.
Durante el Evangelio se habla de las primeras apariciones que Jesús, ya resucitado, tuvo con los apóstoles y las experiencias que vivieron sus discípulos con él.
La Octava de Pascua concluye el segundo domingo de Pascua, que también es conocido como el “Domingo de la Divina Misericordia”. Este domingo se celebra así desde 2001, el papa Juan Pablo II lo dispuso así el 23 de mayo de 2000, motivado por la canonización de la polaca Faustina Kowalska, quien comenzó dicha devoción.