Santiago.
Reuters. El saliente presidente chileno, Ricardo Lagos, anunció ayer que realizará una histórica visita a Bolivia para la investidura del mandatario electo, Evo Morales, en la señal más potente de acercamiento de ambas naciones desde que rompieron relaciones diplomáticas.
Lagos será el primer mandatario chileno en participar, el domingo, en la ceremonia de toma de mando de un colega boliviano. La presidenta chilena electa, Michelle Bachelet, no asistirá al acto.
"Ayer (lunes) decidí asistir y estoy enviando al Senado un oficio en que pido la autorización", dijo Lagos en respuesta a una invitación que Morales había formulado al mandatario chileno y a Bachelet para asistir a su juramento.
"Lo importante de por qué asistimos es porque Bolivia está en el corazón de América del Sur, convergen las miradas sobre Bolivia hoy. El presidente Morales ha sido elegido con una alta legitimidad", manifestó el presidente Lagos.
Chile y Bolivia rompieron sus relaciones diplomáticas en 1978.
Ambos países se enfrentaron en una guerra a fines del siglo XIX, en la que Bolivia perdió sus costas en el océano Pacífico, que pasaron a manos chilenas. Desde entonces Bolivia ha reclamado a Chile por una salida al mar.
Chile se ha mantenido firme en defender su soberanía y ha reiterado que no existen problemas limítrofes pendientes.
Morales dijo ayer en La Paz que confiaba en que la visita de Lagos sirva para "retomar relaciones y diálogo orientado a resolver temas sociales, temas políticos y temas históricos".
Para la solución de la demanda boliviana de salida al mar "vamos a apelar a los presidentes vecinos, a gobiernos vecinos, a la comunidad internacional, especialmente al pueblo chileno", señaló el líder cocalero, primer indígena que asumirá la presidencia del país.