La acusación sostiene que la represión del Gobierno de Nicolás Maduro también alcanzó a ciudadanos estadounidenses. Según el documento conocido por El Tiempo, el incremento de la retórica de funcionarios venezolanos contra Estados Unidos coincidió con un aumento de los abusos contra ciudadanos de ese país detenidos por las autoridades venezolanas.
La Fiscalía presenta los tres casos como ejemplos de ese patrón y como sustento del cargo de conspiración para cometer tortura.
El episodio central ocurrió el 15 de enero de 2026, doce días después de la captura de Maduro y Cilia Flores. Según la acusación, una ciudadana estadounidense identificada como Víctima-9 fue llevada al aeropuerto para su liberación tras permanecer cerca de un año bajo custodia. Allí, ella y otros estadounidenses habrían sido amenazados por un presunto colaborador no identificado, quien les advirtió que no podían decir que el Gobierno venezolano los había maltratado.
El caso de un estadounidense que estuvo ocho meses y medio detenido
En enero de 2022, agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y otros funcionarios habrían detenido a un ciudadano estadounidense cuando ingresaba a Venezuela.
Según el documento, el hombre fue llevado a una vivienda de concreto, donde habría sufrido golpes, agresiones y la exposición a un líquido nocivo. Posteriormente, fue acusado de participar en una supuesta conspiración para asesinar a Maduro y trasladado a la prisión de Boleíta Norte.
La acusación describe presuntas descargas eléctricas, asfixia, golpizas, privación de alimentos y agua, así como inyecciones que le provocaban convulsiones. También señala que un presunto colaborador identificado como CC-3 habría presenciado una de las agresiones.
El estadounidense permaneció aproximadamente ocho meses y medio en prisión. Fue liberado en octubre de 2022 y regresó a Estados Unidos.
A otra víctima le pusieron una pistola en la boca
En agosto de 2023, la DGCIM habría detenido a otro ciudadano estadounidense que viajaba a Venezuela para visitar a su familia.
De acuerdo con la acusación, los agentes lo atacaron por la espalda y le provocaron una lesión grave que requirió una hospitalización prolongada, durante la cual permaneció bajo vigilancia.
Después fue trasladado en ambulancia a Boleíta Norte. En el trayecto, presuntamente le introdujeron una pistola en la boca y lo amenazaron. El documento también describe descargas eléctricas en los testículos, el uso de un dispositivo de presión en los tobillos y golpizas reiteradas.
La Fiscalía afirma que algunos abusos habrían ocurrido por órdenes de CC-3. Uno de los presuntos torturadores le habría dicho que seguía vivo porque su nacionalidad estadounidense podía convertirlo en una pieza útil para un intercambio de prisioneros.
El documento no precisa cómo ni cuándo terminó su cautiverio.
Un estadounidense habría recibido golpes cada media hora
El 29 de enero de 2025, la DGCIM habría arrestado a otro ciudadano estadounidense después de que agentes llegaran a su vivienda buscando a una tercera persona.
Según la acusación, lo encerraron en un sótano de la sede del organismo, esposado y con la cabeza cubierta. Durante dos días, habría recibido golpes en el rostro, la cabeza y el estómago aproximadamente cada media hora. Las agresiones le habrían provocado una lesión permanente en un ojo.
Tras cerca de un año bajo custodia, fue trasladado al aeropuerto el 15 de enero de 2026, donde habría ocurrido el encuentro con CC-3 y las amenazas para que los liberados no hablaran de los abusos.
Los cargos contra Maduro y Cilia Flores
La Fiscalía sostiene que Nicolás Maduro dirigía el sistema de represión, decidía quién debía ser detenido y torturado y recibía informes sobre los prisioneros.
Maduro y Cilia Flores enfrentan cinco cargos, entre ellos narcoterrorismo y conspiración para cometer tortura.
