Reconstrucción de catedral de Notre Dame comienza con el órgano
El majestuoso instrumento se salvó del fuego el 15 de abril del 2019, pero quedó cubierto de polvo y plomo
A jogger runs on a empty boulevard past the Paris' Cathedral Notre Dame at the sunrise on the eve of the first anniversary of the violent fire who destroyed a large part of the monument, on April 14, 2020, on the twenty-nineth day of a lockdown in France to stop the spread of the COVID-19, (the novel coronavirus). - One year ago, on April 15, 2019, a fire erupted in Notre-Dame Cathedral in Paris, partly destroying the nearly millenium old building and its precious artworks visited by millions of people a year. (Photo by THOMAS COEX / AFP) THOMAS COEX
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La catedral de Notre Dame en la víspera de primer aniversario del incendio que le causó graves daños, el 15 de abril del 2019. AFP La catedral de Notre Dame en la víspera de primer aniversario del incendio que le causó graves daños, el 15 de abril del 2019. AFP (THOMAS COEX/AFP)
París. La primera etapa de las obras de reconstrucción de la catedral de Notre-Dame de París se iniciaron este lunes con el cuidadoso traslado de la consola del gran órgano sinfónico a una base y su descenso hasta el piso, 13 metros más abajo.
“Es una fase muy delicada, para nosotros una fuente de gran preocupación”, confesó Christian Lutz, técnico consejero de los monumentos históricos, quien tiene el mandato para hacer la obra, al lado de Mario d’Amico, artesano de órganos y maestro de obra. La tranquilidad se veía en sus rostros tras la primera operación lograda con éxito, y que fue más complicada de lo previsto.
La consola es un puesto de conducción de talla modesta con relación al conjunto del instrumento, pero es crucial: cinco teclados para las manos, un teclado para los pies y 115 mandos.
El órgano de Notre Dame, el más grande de Francia, ha sonado desde 1733.
Trabajo complicado
Su restauración no plantea problemas técnicos insuperables, pero se hace compleja por las dificultades de la obra mucho más vasta en la que se inscribe.
Lo más difícil del trabajo será “desmontar cada uno de los 8.000 tubos de los 115 mandos del instrumento” para limpiarlos, destacó el general Jean-Louis Georgelin, presidente del establecimiento público encargado de la restauración de Notre Dame. Esta fase se iniciará el 24 de agosto.
Algunos tienen diez metros de alto, otros tienen el tamaño de un bolígrafo. Hay algunas piezas góticas y otras son de los siglos XVII, XVIII, XIX, XX y XXI.
“Esta operación minuciosa la preparamos con mucho tiempo y la planeamos para que el gran órgano pueda sonar el 16 de abril de 2024”, subrayó el general melómano, que se movilizó a favor de la “voz” de la catedral.
Para que esto sea posible, hubo que instalar en junio un andamio especial, muy alto, para alcanzar todos los tubos.
Este lunes por la mañana, se realizó el inicio del desmonte: cuatro artesanos de órgano, ayudados por obreros, desplazaron la consola de 500 kg en roble que colocaron sobre una paleta evitando su oscilación. Luego la insertaron en un pozo acondicionado en el andamio para operar su descenso.
Los artesanos de órgano respiraron hondo cuando se inició el descenso y la consola chocaba con las barras, lo que obligaba a desbloquearla constantemente. Llegó al piso suavemente. Todo en solo 25 minutos.
La extracción de la consola libera el espacio necesario para instalar una base al pie del órgano en la que podrán limpiarse los tubos sin que sea necesario bajarlos. El andamio tendrá que ser aumentado para poder instalar la base.
Serán desmontados en total el 95% de los tubos. Quedarán fijos los diez más grandes de madera, los grandes tubos metálicos de la fachada del órgano, sin contar el gran aparador y los grandes fuelles.
Se fabricaron 250 cajas para las piezas desmontadas. Serán colocadas en cuatro grandes recipientes impermeabilizados en el atrio de Notre Dame, antes de ser trasladados a un depósito en los suburbios de París.
Cuidar la armonía
Para Mario d’Amico, jefe de las obras, “el desafío mayor, será guardar esos tubos de manera que toda la armonía, todo el sonido original del órgano queden intactos tras las manipulaciones”. Pues algunos son muy frágiles y pueden deformarse.
"Toda la historia del órgano francés se resume en un solo órgano", subraya con emoción Christian Lutz, que ha "tratado" en su carrera cerca de 160 órganos diferentes en toda Francia.
Está previsto que la obra, en la que trabajan varias empresas, dure hasta abril del 2024.
Comprende la descontaminación profunda de plomo, restauración de algunos elementos, volver a montar el sitio, y, en los seis últimos meses, las operaciones más delicadas (armonización, afinación), que tendrán que hacerse en silencio, si es posible, de noche.