Interés Humano

¿Qué impulsa a los migrantes de la caravana a soportar días de calor y noches de lluvia?

Lo que dejan atrás los migrantes hondureños es peor que cualquier suplicio que prevean para su viaje, aunque tengan que taparse con láminas de plástico mientras caminan o dormir con serpientes

En esta foto del 27 de octubre de 2018, miembros de una caravana de migrantes con destino a Estados Unidos descansan en una carretera entre los estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca después de que la policía federal los bloqueó brevemente en las afueras de la ciudad de Arriaga. AP
En esta foto del 27 de octubre de 2018, miembros de una caravana de migrantes con destino a Estados Unidos descansan en una carretera entre los estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca después de que la policía federal los bloqueó brevemente en las afueras de la ciudad de Arriaga. AP Rodrigo Abd
Juan Bonilla, migrante salvadoreño

Donají, México. La caravana de miles de migrantes hondureños reinició el viernes su marcha por el sur de México a 20 días de haber comenzado su travesía con el objetivo de llegar a la frontera con Estados Unidos.

Saúl Guzmán, de 48 años, que viaja con su hijo Dannys, de 12, pasó la noche tratando de cubrirse de la intensa lluvia con una lámina de plástico. “Ya he pasado por mucho”, se lamentó este oriundo de Ocotepeque. Después de días caminando bajo un sol abrasador, noches de mal dormir y sus efectos en el cuerpo, a Guzmán sólo lo impulsa mirar hacia adelante. “Yo quiero pasar mi vejez diferente, ya no en esta pobreza”, explicó.

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