Interés Humano

El miedo atrapa a los migrantes varados en el noreste de México

Mientras deciden si solicitan asilo en Estados Unidos, se exponen a asesinatos, secuestros, robos y otros golpes del crimen organizado

A Mexican migration officer escorts a group of migrants to apply for asylum in the United States, on the International Bridge 1 in Nuevo Laredo, Mexico, Wednesday, July 17, 2019. Asylum-seekers grappled to understand what a new U.S. policy that all but eliminates refugee claims by Central Americans and many others meant for their bids to find a better life in America amid a chaos of rumors, confusion and fear. (AP Photo/AP Photo/Salvador Gonzalez)
A Mexican migration officer escorts a group of migrants to apply for asylum in the United States, on the International Bridge 1 in Nuevo Laredo, Mexico, Wednesday, July 17, 2019. Asylum-seekers grappled to understand what a new U.S. policy that all but eliminates refugee claims by Central Americans and many others meant for their bids to find a better life in America amid a chaos of rumors, confusion and fear. (AP Photo/AP Photo/Salvador Gonzalez) Salvador Gonzalez
Agentes de aduanas y vigilancia fronteriza estadounidenses escoltaban a migrantes centroamericanos a través del Puente Internacional 1, que conecta Laredo, Texas, con Nuevo Laredo, Tamaulipas. AP Agentes de aduanas y vigilancia fronteriza estadounidenses escoltaban a migrantes centroamericanos a través del Puente Internacional 1, que conecta Laredo, Texas, con Nuevo Laredo, Tamaulipas. (Marco Ugarte/AP)

Nuevo Laredo, México. La hondureña, oriunda de La Ceiba, llegó a la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo con sus hijos de 5 y 12 años y la promesa de un trabajo. En vez de ello, unos desconocidos los llevaron a la habitación de un hotel e intentaron, sin éxito, extorsionar telefónicamente a algún pariente. Después de tres días, la familia escapó cuando no había nadie vigilando y se refugió en una iglesia.

“No quiero salir a la calle, tengo miedo de que los mismos hombres (...) me hagan algo a mí o mis muchachos”, cuenta esta mujer de 32 años y cara redonda que pide guardar el anonimato por cuestiones de seguridad.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌