Nicaragua autoriza visita de la CIDH para investigar represión de protestas
Gobierno de Ortega promete colaborar con el trabajo de la misión
A memorial is set up on El Limon street where a youth died overnight during clashes between anti-government demonstrators with police and government supporters, as a caravan of anti-government protesters arrives from the capital to Masaya, Nicaragua, Sunday, May 13, 2018. According to Nicaragua's Human Rights Protection Association, two people died and at least 100 were injured during the violence overnight. (AP Photo/Alfredo Zuniga)
AFP
Un monumento improvisado señala el sitio donde murió un joven en el barrio El Limón, Masaya, el domingo 13 de mayo del 2018. AP Un monumento improvisado señala el sitio donde murió un joven en el barrio El Limón, Masaya, el domingo 13 de mayo del 2018. (AP)
Managua. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, autorizó este lunes el ingreso de una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para analizar la situación del país y allanar el camino a un diálogo, tras sangrientas de protestas antigubernamentales que dejaban más de 50 muertos, saqueos e incendios.
“Nicaragua expresa su anuencia para que en el menor tiempo posible la comisión realice dicha visita de trabajo, con el objeto de observar in loco la situación de los derechos humanos” en el país, indicó el canciller nicaragüense, Denis Moncada, en una misiva publicada por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en Twitter.
El gobierno hizo la invitación antes de que venciera este lunes el plazo de tres días que la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) otorgó a Ortega para permitir el ingreso de la CIDH con el fin de “aclarar las muertes y desapariciones de nicaragüenses” ocurridas en las protestas.
Se trata de una de las condiciones impuestas por los obispos para instalar, en calidad de mediadores, una mesa diálogo propuesta por el gobierno para solucionar la grave crisis que vive el país desde que se iniciaron las protestas el 18 de abril y que dejan al menos 53 muertos, más de 400 heridos, unos 60 desaparecidos, decenas de negocios y casas saqueadas y quemadas y denuncias de detenciones ilegales.
Ortega bajo presión
Ortega accedió tras fuertes presiones ejercidas por Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA), numerosos sectores nicaragüenses y crecientes manifestaciones que buscan la democratización del país y su renuncia a la Presidencia.
“En una situación como la que vive Nicaragua es esencial la presencia de la CIDH como elemento de credibilidad, confianza y esclarecimiento” de los actos violentos ocurridos en las protestas, afirmó Mauricio Herdocia, experto en Derecho Internacional.
Gente reunida el domingo 13 de mayo del 2018 en la iglesia de San Sebastián, en Masaya, durante una caravana en apoyo a las demandas de justicia, democracia y salida de Daniel Ortega del poder en Nicaragua.AFP Gente reunida el domingo 13 de mayo del 2018 en la iglesia de San Sebastián, en Masaya, durante una caravana en apoyo a las demandas de justicia, democracia y salida de Daniel Ortega del poder en Nicaragua. (AFP)
También es crucial “para que las partes puedan sentarse a la mesa de negociación” pese a que en los últimos días “se han agravado los acontecimientos”, señaló.
“Es un paso positivo, pero es un primer paso, aún hay un camino largo” que recorrer para resolver la crisis, estimó el excanciller Norman Caldera.“Tengo todas mis esperanzas en los resultados que puedan conseguir los obispos en un diálogo” antes de que el país entre a una “espantosa” ola de violencia, expresó Caldera.
Los obispos dijeron el viernes que la apertura del diálogo dependía también del cese la represión contra los manifestantes y la supresión “de los cuerpos paramilitares y fuerzas de choque que intimidan, coaccionan y agreden a los ciudadanos”.
Pese a que Ortega aceptó las condiciones, el fin de semana recrudeció la represión al atacar con antimotines y fuerzas de choque a manifestantes en la ciudad sureña de Masaya, un antiguo bastión sandinista, que reclama su renuncia como buena parte del país.
— RED DE ARLENES SIU (@otra_arlensiu) May 13, 2018
Masaya vivió “días de represión durísimas y de violencias por parte de grupos paramilitares apoyados por la Policía atacando a la gente”, destacó Augusto Rodríaguez, un párroco de la ciudad.
Fue “una tragedia, una masacre”, denunció la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), una organización no gubernamental.
Las manifestaciones continuaban este lunes: había cortes de vías en al menos 43 puntos de 15 departamentos del país y protestas organizadas por los denominados “autoconvocados”, un movimiento sin liderazgo integrado por sectores inconformes con el gobierno que salen a las calles de manera espontánea.
Los manifestantes piden la renuncia del presidente Ortega, un exguerrillero de 72 años que gobernó durante la revolución sandinista de los años 80 y retornó al poder en el 2007.
Este lunes, los saqueos continuaron en Masaya, mientras que en el municipio de Sabaco, en el centro del país, donde había un bloqueo de ruta, se reportó otro enfrentamiento con fuerzas de choque que habría causado un muerto y varios heridos.
Familias de Masaya en el sector de los barrios Bosco Monje, La Villa y 12 de Mayo rechazan la presencia de los grupos delincuenciales que desde hace varios días están saqueando distintos negocios y agrediendo a las familias.#NicaraguaQuierePazpic.twitter.com/NHsAQIsod8
En Managua, una mujer a bordo de una camioneta pasó disparando contra taxistas que protestaban contra el alza del combustible en una rotonda, mientras que el vigilante de un mercado murió tras ser atacado a balazos.