“Hoy comenzó un cese del fuego por parte de las FARC, unilateral e indefinido, pero yo espero que se convierta en un cese al fuego bilateral y definitivo, y pongamos fin a una guerra de más de 50 años”, dijo ayer el presidente Juan Manuel Santos en un acto en La Guajira (noreste).
El mandatario colombiano , quien había catalogado antes la tregua como “un gesto positivo en la dirección correcta”, deseó también que “contribuya a acelerar los resultados de las conversaciones en La Habana”.
Peticiones. Las FARC habían pedido vigilancia internacional para verificar el alto al fuego y aseguraron que este culminará si sus unidades son atacadas por el Ejército, dos condiciones rechazadas por el presidente, quien desde el inicio de las negociaciones insiste en que solo habrá una tregua bilateral cuando se haya alcanzado un acuerdo de paz.
En un comunicado publicado ayer, la guerrilla recibió la reacción de Santos como una “manera de irse acercando al tema” del cese de hostilidades y pidió al presidente que “no se interponga al anhelo de un pueblo que quiere conocer a su país sin el estruendo de las bombas”.
Tranquilidad. Más de 12 horas después de iniciada la tregua, el comandante de las Fuerzas Militares, Juan Pablo Rodríguez, dio un parte de tranquilidad en el país.
“En el día de hoy no hay reporte de ninguna novedad que afecte el orden público”, afirmó.
Sin embargo, en la víspera del armisticio , las FARC mataron a cinco militares en enfrentamientos con el Ejército en el departamento del Cauca (oeste), lo que despertó críticas e incredulidad en algunos sectores.
La tregua de las FARC llega después de que el proceso de paz sufriera una crisis a mediados de noviembre y fuera temporalmente suspendido por la captura de un general del Ejército.