Política Económica

Competencia perfecta: Mucho ruido, pocas nueces

El problema y el riesgo de los populistas de cualquier rivera ideológica es que, en el mejor de los casos, su discurso y acción es una simple pose efectista; pero en el peor promueven aviesas e ilegítimas estratagemas para acumular más poder

10/4/2018. Tibas, estudio Grupo Nacion. Retrato del economista, José Luis Arce. Foto Jeffrey Zamora.
10/4/2018. Tibas, estudio Grupo Nacion. Retrato del economista, José Luis Arce. Foto Jeffrey Zamora. Jeffrey Zamora R

Las promesas de cambio seducen con facilidad, al igual que los discursos de fuerza y acción cargados de testosterona, a las ciudadanías indignadas y a las que, abandonadas a su suerte, se sienten sin esperanza y futuro.

Los liderazgos populistas siempre han intuido esto y hoy, con la posibilidad de medir casi en tiempo real lo que piensan y sienten las ciudadanías, saben con más claridad – literalmente – cuáles teclas presionar o los hilos de qué marionetas halar con el fin de obtener las respuestas útiles a sus intereses.

En nuestras democracias modernas – sociedades de masas e información, hipersensibles pero con espacios de atención efímeros – esto parecería tener mucho sentido: para lograr cumplir con los compromisos frente a los electores y conjurar los retos diarios de los complejos problemas que surgirán inevitablemente cada día, es necesario mantenerse “en campaña” permanente, siempre movilizando a la opinión pública y creando espacios de presión, negociación y acuerdo con los diferentes grupos políticos y de interés y con los movimientos sociales.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌