Marvin Barquero. 7 mayo
Anabel González.
Anabel González.

La exministra de Comercio Exterior (Comex) y exdirectora de la División de Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Anabel González, considera que Costa Rica tiene ahora más músculo que en otras crisis de cara a la recuperación por el impacto del nuevo coronavirus.

Sin embargo, el país debe pasar por un mejoramiento ineludible de la competitividad interna para enfrentar un entorno externo que será mucho más duro, advirtió la también exjefa negociadora del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, en una entrevista con La Nación.

Costa Rica tiene una base fuerte en sectores como los dispositivos médicos, las tecnologías digitales, la biotecnología, agregó, pero al lado de eso tiene que fijarse una meta clara y objetiva: entrar en el grupo de los 25 países más competitivos del mundo. Además, habrá un impulso decidido al comercio electrónico, consecuencia de la emergencia.

A continuación, parte de las respuestas de González.

– ¿Cómo ve la posición de Costa Rica de cara a la crisis causada por el impacto del nuevo coronavirus?

- La economía del país sufrirá una contracción del -3.6% en la tasa de crecimiento del producto interno bruto. Esta es la caída más significativa del ritmo de crecimiento de la economía nacional después de la crisis del gobierno Carazo Odio en 1982. El comercio y la inversión decrecerán y la pobreza aumentará.

– ¿Cuáles son los factores que más nos impactarán?

La Organización Mundial del Comercio (OMC) prevé una caída del comercio mundial de mercancías de entre -13% y -32% en el 2020. Esta es una caída muy profunda de la que Costa Rica no podrá escapar. La demanda en nuestros principales mercados de destino ha caído, pues el consumidor tiende hacia la austeridad y muchas empresas han cerrado (por ejemplo, hoteles y restaurantes en Estados Unidos y Europa que consumían productos agrícolas costarricenses).

“La producción en el país se ha visto afectada también en tanto las personas tienen limitaciones para ir a trabajar; y la cadena de suministro sufre la disrupción del transporte marítimo y aéreo, que ha disminuido y se ha vuelto significativamente más caro, así como el acceso a partes y componentes fabricados en otros países. En tanto, la producción en otros países también se ha visto afectada por el cierre parcial o total de empresas en Estados Unidos, China, Alemania y otros países”.

“Costa Rica tiene un sector agroexportador fuerte, con una oferta amplia, con niveles altos de productividad en muchos productos. Está en una buena posición de partida para recuperarse y salir adelante”. Anabel González

– ¿Cómo contribuyen a fortalecer la situación de Costa Rica las cadenas globales de valor?

En 1982, la producción de Costa Rica estaba altamente concentrada en la exportación de unos pocos productos primarios y una pequeña producción industrial dirigida al mercado centroamericano. Hoy, gracias a las políticas de comercio exterior e inversión extranjera que se han aplicado a lo largo de los años de una manera relativamente consistente, el país tiene una canasta exportadora diversificada de bienes agrícolas e industriales y de servicios, y está exitosamente integrado en cadenas globales de valor.

"El covid-19 afectará sin duda el sector comercio exterior, pero tenemos hoy un músculo más fuerte para impulsar la recuperación económica del que teníamos en los años ochenta”.

– ¿Cómo cambiaron o van a cambiar los flujos de comercio ante esta situación inesperada?

– Buena parte de los flujos de comercio se recuperarán y volverán a su normalidad, pues están basados en ventajas comparativas que no cambian con el virus. Por ejemplo, los grandes productores de soya, como Brasil o Argentina, continuarán produciendo y exportando soya y lo mismo harán los grandes productores de banano, como Costa Rica.

“Se pueden prever, sin embargo, algunos cambios importantes. Primero, el coronavirus ha puesto de manifiesto la importancia de fortalecer las cadenas globales de valor y, en particular, de minimizar el riesgo de depender de un único suplidor o de concentrar la producción en un determinado lugar. Por tal razón, muchas empresas buscarán la diversificación de suplidores y de lugares de inversión, lo cual resultará en un cambio en los flujos de inversión y de comercio. Segundo, el coronavirus ha dado un impulso decidido al comercio electrónico que se posicionará aun con más fuerza como una plataforma muy importante para la comercialización de bienes y servicios. Y tercero, ante el embate especial que están sufriendo las pequeñas y medianas empresas exportadoras será necesario hacer un esfuerzo especial para apoyarlas en su reintegro a los mercados internacionales”.

“Las empresas buscarán diversificar sus cadenas de suministro a efectos de fortalecer la redundancia y la resiliencia”. Anabel González

– ¿De qué manera puede aprovechar Costa Rica esas variaciones en los sistemas de comercio?

– Estos cambios abren oportunidades muy importantes para Costa Rica para atraer más inversión extranjera directa y para fortalecer al sector comercio exterior. Si bien la expectativa inmediata es que la inversión caiga a nivel global como resultado de las menores ganancias de las empresas, lo cierto es que el impacto no será igual en todos los campos. Sectores como los dispositivos médicos, las tecnologías digitales, la biotecnología, etc., están en acelerado crecimiento y el país tiene una buena base para crecer o continuar creciendo en estos campos.

– ¿Cuáles cambios debe hacer Costa Rica para aprovechar esas oportunidades?

– Las empresas serán aún más cuidadosas que antes con sus inversiones, lo cual implica que el país tiene que mejorar su propuesta de valor: tiene que reducir la tramitomanía, mejorar la infraestructura, fortalecer el recurso humano. Estos son aspectos de los que venimos hablando desde hace muchos años; la diferencia es que si no mejoramos de manera decidida y profunda nuestra competitividad encontraremos que competir en un mundo poscoronavirus será muy difícil.

– ¿Qué ofrece Costa Rica para aprovechar esa situación?

– Costa Rica tiene una propuesta de valor que ha mostrado ser exitosa en el mundo precoronavirus para atraer empresas de clase global, pero es mucho más lo que necesitamos hacer para generar más crecimiento, más empleo y mejorar la calidad de vida de las personas. Más aun, el entorno externo será mucho más duro en el mundo poscoronavirus.

”El país podría fijarse una meta clara y objetiva: entrar en el grupo de los 25 países más competitivos del mundo. Deberíamos ver muy de cerca qué han hecho países pequeños, como nosotros, tales como Singapur, Holanda, Nueva Zelanda, Irlanda e Israel, y ver qué podemos aprender de ellos. En Nueva Zelanda, por ejemplo, abrir una nueva empresa toma un trámite –sí, uno– y en medio día está lista. Debemos ver también qué han hecho en infraestructura, en capacitación del recurso humano, en comercio internacional, en atracción de inversión, en innovación, en sostenibilidad. Tenemos que cambiar el chip: para la recuperación, Costa Rica competitiva!

“Alrededor del 70% del comercio en el mundo de hoy es liderado por las empresas multinacionales de manufactura y de servicios”. Anabel González

– ¿Qué opinión tiene del resurgimiento de las corrientes proteccionistas: el país debe producir todo lo que consume?

– El coronavirus ha puesto de manifiesto la importancia de apoyarse en el comercio internacional para atender las necesidades de la población. El comercio permite que los bienes y servicios que se producen en un lugar puedan moverse al lugar en que se necesitan. Ningún país, ni siquiera el más grande y poderoso, puede producir en sus fronteras todo lo que se consume. Por ejemplo, algunos respiradores artificiales tienen más de 900 partes y componentes, los cuales vienen de diversos suplidores en el mundo.

– ¿En ese contexto, cuál es su criterio acerca de países que cerraron fronteras a la exportación de productos importantes durante la pandemia?

– Cerrar las fronteras a la exportación o de otro modo impedir que los productos lleguen a su destino es una reacción inicial que puede parecer apropiada en un primer momento, pero tiene consecuencias muy graves no solo para los países importadores, sino también para los mismos países exportadores.