Saber cálculo integral no es indispensable para quien dirige una empresa, grande o pequeña, o un colegio, o un país.
Tampoco es indispensable que sepa de memoria todos los aforismos del derecho romano. Robert J. Sternberg ha acuñado un término que designa un saber mucho más útil para esas circunstancias. Se trata de la inteligencia contextual, que es la capacidad de generar conductas adaptadas al mundo real.
Así como la inteligencia emocional es una capacidad de comportarse óptimamente en la interacción con los demás, la inteligencia contextual viene a ser algo como “saber dónde estamos parados”. Joseph S. Nye, hablando sobre el estilo de liderazgo del presidente Obama, dice que el buen líder tiene inteligencia emocional, visión y habilidad de comunicación. E inteligencia contextual que le permita variar la mezcla de estas capacidades para adaptarlas a diferentes situaciones y generar lo que él llama “poder inteligente”. Imagino que la expresión de “poder inteligente” se refiere a la capacidad de lograr resultados, lo cual es imposible a menos que se conozca cómo funcionan las cosas a través de las cuales se quieren obtener esos resultados.
