Mercedes Agüero, Hassel Fallas. 24 diciembre, 2014
Reportaje Zapote
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Cientos de personas visitan, cada año, las tradicionales fiestas de Zapote, en busca de diversión y esparcimiento.

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No obstante, en los últimos siete festejos un promedio de 581 costarricenses terminó en las camillas de la Cruz Roja o en el hospital. Los más graves se lesionaron en la plaza de toros.

Entre finales de 2007 e inicios de este año, la Cruz Roja atendió a 4.070 personas, quienes acudieron a esas celebraciones.

La cifra de atención médica en ese lapso subió a 5.534 pacientes al incluir 1.464 participantes afectados en el tope, el Festival de la Luz y el carnaval. En esos tres eventos, la mayoría de las emergencias ocurrió en los festivales de la Luz (724), otras 491 en el desfile de caballistas y 249 en los carnavales realizados en Desamparados.

Así lo muestra un análisis hecho por La Nación con base en las cifras de la Cruz Roja.

Emergencias. Solo en las pasadas fiestas de Zapote (2013-2014), la Cruz Roja socorrió a 666 personas. La información de la entidad permitió clasificar 458 de esas emergencias: 215 en el redondel, 229 en el campo ferial y 14 en los chinamos.

Las restantes 208 se registraron en el puesto de Curridabat, que apoya en la atención de pacientes por festejos.

De las 458 lesiones, las más serias (163) se dieron en la plaza de toros, donde las cornadas con perforaciones en glúteos, espalda y muslos de los toreros fueron los traumas más recurrentes. También fueron comunes los majonazos de los animales y heridas con las espuelas en los montadores.

En ocasiones, los golpes no vinieron del toro o al chocar contra la barrera, sino de los mismos improvisados, quienes por huir del animal se toparon entre ellos, o cayeron sobre sus compañeros.

“Así terminamos con tres pacientes con lesiones en el cuello y cabeza. A ellos hay que llevarlos rápido al hospital para descartar un mal mayor en la columna”, comentó Freddy Román, jefe de prensa de la Cruz Roja.

El funcionario añadió que, a veces, las lesiones sufridas por los toreros conmocionan a los mismos socorristas.

Es el caso de un hombre a quien un toro levantó por la espalda y estuvo a punto de perforarle un pulmón. Luego, al caer al suelo, el animal le incrustó el cacho en el brazo y se lo traspasó.

Al hospital. A la mayoría de los 163 heridos que hubo el año pasado en la plaza de toros (126), los auxilió la Cruz Roja en el redondel, pero otros 37 terminaron en el Hospital Calderón Guardia (30) y en la Clínica Carlos Durán (7).

La media del costo de internamiento fue de ¢500.000 para la Caja Costarricense de Seguro Social, que en total recibió a 47 pacientes, incluidos los de emergencias médicas.

Sin embargo, en las fiestas de 2012-2013, el costo de atención fue de ¢1 millón por cada uno de los 38 pacientes, sin contar uno que requirió una cirugía reconstructiva de ¢34 millones.

Ante una consulta de este diario, el Instituto Nacional de Seguros (INS) informó de que las coberturas de los toreros van de ¢300.000 para gastos médicos a ¢1.000.000 en caso de muerte o incapacidad permanente.

En los pasados festejos de fin y principio de año, el INS atendió a 39 personas y pagó ¢7,3 millones.

Para las fiestas que empiezan este 25 de diciembre, se cuenta con dos pólizas: una por ¢15 millones de responsabilidad civil para el área de chinamos y otra por ¢20 millones para el campo ferial.

Además, el redondel tiene su propia cobertura, detalló Leonardo Araya, presidente de la Comisión de Festejos Populares.

Mario Guadamuz, quien lidera la organización Toreros de Costa Rica, la cual reúne a más de 50 improvisados, dijo que luchan para que el INS aumente las coberturas porque son muy bajas para el riesgo que se corre , pero a la fecha ha sido imposible .

Mareos y golpes. Fuera del redondel no son menos los accidentes. De los 458 sucesos registrados en los pasados festejos, 229 ocurrieron en el campo ferial, la mayoría, por problemas médicos: 147.

Los más recurrentes fueron: mareos, presión baja, intoxicación con alimentos o exceso de alcohol. Parte de los afectados son adultos mayores, quienes olvidan sus tratamientos.

Los traumas ocurren mayormente en juegos mecánicos como la tagada o los carritos chocones.

Mientras, las atenciones en los chinamos (14) se dieron por quemaduras con aceite y cortadas a la hora de preparar alimentos.