En su obra más reciente, el pintor costarricense Rodolfo Stanley retrata con humor, mordacidad y algo de crudeza la vida en los salones de baile y la cara que muestra la ciudad durante la noche.
Ahora el artista presenta la evolución de sus series pictóricas La noche y Bailongos en la galería Arte 99, ubicada diagonal a la esquina noreste de la Nunciatura Apostólica en Rohrmoser.
Stanley llenó los dos pisos de esa galería con 34 pinturas en las que se encuentran desde cuerpos curvilíneos moviéndose en medio de un gentío hasta un “chulo” rodeado de las prostitutas que él distribuye entre sus clientes.
Los Bailongos están en el primer piso. En esta serie, el artista muestra su admiración por la gente que baila bien y lo demuestra en los salones de baile que él visita para extraer las imágenes que poblarán sus cuadros.
En sus obras, se encuentra desde la señora de 1,40 metros en una sexy minifalta, hasta la mujer “exuberante y con la pancita afuera” bailando con gran emoción.
“Las escenas de baile se me convierten en escenas teatrales, donde a partir de la realidad yo muestro situaciones y personajes con un humor agudo”, detalla Stanley, quien pinta estos Bailongos desde hace tres años.
Noche cruda. La noche es la más serie más cruda de la exposición, ya que allí se ven prostitutas con poca ropa, mujeres arrancándole el pantalón a un “maripepino” , bailarinas de cabaret y una niña de la calle rodeada de perros.
“Es la otra cara de la ciudad durante la noche. La cara que la gente sabe que existe, pero que no vive y a la que yo me animé a acercarme y pintarla”, explicó este hombre con 30 años de pintar.
Con mordacidad, esta serie muestra adrede mucha “carne” humana. “Muestro que la carne es un negocio, incluso en una sociedad de doble moral como la nuestra”, agrega Stanley.
Ambas series pictóricas son muy expresivas y reflejan gran libertad y madurez de su creador.
