Salud

Bancarrota y depresión afectan cada vez a más adictos al juego

Enfermedad no hace distinción de edad, sexo, estrato social ni académico

Con las yemas de los dedos desgastadas e incluso en carne viva por el juego, ellos pierden sus casas, trabajos y, por supuesto, también su tranquilidad.

Su obsesión por ganar dinero es lo que les controla la mente y, poco a poco, este hábito les consume tiempo y dinero, hasta sumirlos en una crisis económica y emocional.

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