La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio estadounidense (NASA por sus siglas en Inglés) difundió imágenes satelitales de la isla Vega, en la Antártida. De acuerdo con el organismo, el registro expone una formación de hielo y roca con aspecto de calavera sonriente de perfil.
El sensor OLI (Operational Land Imager) del satélite Landsat 9 captó el territorio en distintas fechas. La primera toma corresponde al 22 de marzo de 2025, al inicio del otoño austral. La segunda muestra la superficie el 10 de octubre de 2026.
Esta imagen corresponde al 22 de marzo de 2025, al inicio del otoño austral. (Lauren Dauphin/NASA Earth Observatory)
La fotografía inicial presenta una capa de nieve típica del mes más húmedo en esa zona. Por el contrario, el segundo registro exhibe amplias áreas de hielo oscuro. Esta superficie quedó a la vista por la falta de nieve debida a temperaturas más altas.
La NASA detectó una silueta en la Antártida que el deshielo sacó a la luz. Imagen de octubre 2026. (Lauren Dauphin/NASA Earth Observatory)
La figura surge por accidentes geográficos específicos. Un nunatak, pico rocoso que emerge sobre un glaciar, forma la cuenca ocular. Una morrena lateral traza la boca, mientras el glaciar de la Bahía del Diablo compone la mandíbula.
Las temperaturas superiores a la media durante el invierno de 2026, sobre todo en junio, retiraron la cobertura blanca antes de octubre. La persistente acción del viento profundizó este cuadro.
El glaciólogo Mauri Pelto, investigador del Nichols College, explicó al portal oficial que el invierno resultó perjudicial para estas masas heladas. El especialista advirtió además de que el periodo de deshielo venidero alcanzará mayor velocidad, pues el hielo descubierto absorbe más energía solar respecto de la nieve limpia.
El primer mapa integral del hielo insular utilizó datos de Landsat. Un estudio de 1982 describió cuatro casquetes helados, acantilados y glaciares de salida. La investigación catalogó 29 formaciones glaciares mediante fotografías aéreas y mapas topográficos.
El glaciar de la Bahía del Diablo mantiene un monitoreo continuo desde el verano austral de 1998 y 1999. Las mediciones satelitales recientes confirman una pérdida sostenida de masa, junto con una mayor exposición de lecho rocoso.