![Científicos observaron cómo se fracturan placas oceánicas en la zona de subducción de Cascadia, entre Estados Unidos y Canadá. [Imagen con fines ilustrativos]](https://www.nacion.com/resizer/v2/B34QOMOATJANPCVN4A43JSWRLQ.png?smart=true&auth=97956e5682442d79ffdc1ea3a482a788143e992c2dcc86731e19133a3930e490&width=1672&height=941)
Un equipo internacional de científicos detectó una grieta de 75 kilómetros de longitud que atraviesa la corteza de una placa oceánica en la zona de subducción de Cascadia, frente a las costas del noroeste del Pacífico, entre Estados Unidos y Canadá.
Las observaciones permitieron identificar fallas y fracturas profundas en las placas tectónicas Juan de Fuca y Explorer. Ambas se desplazan por debajo de la placa norteamericana a la altura de la isla de Vancouver.
La investigación, publicada en la revista Science Advances, documentó el proceso de fractura de estas estructuras y aportó información sobre la forma en que una zona de subducción se fragmenta antes de desaparecer.
Los científicos encontraron, además de la grieta de 75 kilómetros, fracturas profundas y un desplazamiento de aproximadamente cinco kilómetros en un sector de la placa.
Para identificar las deformaciones bajo el lecho marino, los investigadores analizaron registros de actividad sísmica y datos de reflexión sísmica obtenidos durante el experimento CASIE21. La expedición se realizó en el 2021 con respaldo económico de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF).
Durante el estudio, un buque científico emitió ondas sonoras hacia el fondo del océano. El eco de esas ondas fue registrado en la superficie mediante un cable de 15 kilómetros equipado con sensores submarinos.
Brandon Shuck, geólogo de la Universidad Estatal de Luisiana y autor principal del estudio, explicó que una de las fallas identificadas todavía se encuentra en proceso de separación.
“Una de las grandes fallas está fracturando activamente la placa de tierra en el Pacífico aunque el desprendimiento todavía no se ha completado”, afirmó Shuck en declaraciones recogidas por Science Advances.
Diferencias en la actividad sísmica
Los científicos también analizaron los patrones de sismicidad en la grieta de 75 kilómetros. Las mediciones mostraron que algunos tramos registran sismos de manera regular, mientras otros presentan menor actividad.
Según los investigadores, estas diferencias indican que algunos bloques de la placa oceánica ya se separaron del cuerpo principal, mientras otras partes de la fractura continúan extendiéndose.
El estudio describe la fragmentación de una zona de subducción como un proceso que ocurre por etapas. Primero se desarrollan fisuras transversales en la placa. Después, fragmentos de roca se desprenden y forman microplacas independientes.
Ese proceso también genera nuevos límites tectónicos en el suelo oceánico. Las secciones restantes pueden continuar su desplazamiento por debajo del continente norteamericano de manera independiente.
De acuerdo con la investigación, el desarrollo completo de estos procesos puede tardar millones de años.
Formación de microplacas
Los investigadores relacionaron el proceso observado en Cascadia con microplacas ubicadas frente a las costas de Baja California, México, que corresponden a restos de la antigua placa de Farallón.
El estudio plantea que la separación gradual observada actualmente permite documentar cómo pueden formarse esos fragmentos a partir de una placa de mayor tamaño.
La fragmentación también puede producir una abertura denominada “ventana de la placa”. Esta aparece cuando una porción de roca que se hunde se desprende por completo.
Por esa abertura puede fluir material del manto terrestre hacia la superficie, lo que modifica la producción y la composición del magma en la región.
Los científicos también investigan si las fracturas detectadas pueden influir en el comportamiento y la propagación de futuras rupturas sísmicas en las costas de Canadá y Estados Unidos.
Los autores señalaron que el hallazgo no modifica la evaluación del peligro sísmico en escala humana. Según el estudio, la zona de subducción de Cascadia mantiene su capacidad de generar terremotos y tsunamis de gran magnitud.
La investigación permitió observar directamente un proceso geológico que anteriormente se estudiaba mediante registros rocosos formados durante millones de años.
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