Avión espacial secreto de Estados Unidos vuelve a la Tierra tras 434 días: ¿qué estaba haciendo?
La nave no tripulada X-37B completó su séptima misión con avances en tecnología espacial y maniobras secretas
El avión espacial secreto X-37B de la Fuerza Espacial de EE. UU. aterrizó en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, California, tras completar una misión de 434 días en órbita. Su objetivo incluyó pruebas experimentales y maniobras espaciales avanzadas. Canva / U.S. SPACE FORCE
El avión espacial secreto X-37B de la Fuerza Espacial de EE. UU. aterrizó en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, California, tras completar una misión de 434 días en órbita. Su objetivo incluyó pruebas experimentales y maniobras espaciales avanzadas. (Canva / U.S. SPACE FORCE/Canva / U.S. SPACE FORCE)
El avión espacial secreto X-37B de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos aterrizó en la Tierra después de pasar 434 días en órbita. Su misión, clasificada en gran parte, incluyó pruebas experimentales y tecnología de maniobra espacial.
El X-37B, un vehículo no tripulado fabricado por Boeing, completó su séptima misión al aterrizar en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, California, el 7 de marzo a las 7:22 a. m. UTC. Su objetivo fue demostrar la capacidad de lanzamiento y recuperación en múltiples sitios.
Esta misión fue la primera en lanzarse a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX hacia una órbita altamente elíptica. Durante su tiempo en el espacio, se enfocó en pruebas tecnológicas, incluyendo el desarrollo de maniobras avanzadas y la evaluación del dominio espacial.
El X-37B regresó tras 434 días en órbita, probando maniobras avanzadas y tecnología de dominio espacial. (U.S. SPACE FORCE/U.S. SPACE FORCE)
Uno de los experimentos clave fue la técnica de frenado aerodinámico, que permitió reducir la órbita utilizando la resistencia atmosférica, lo que minimizó el consumo de combustible. Esta maniobra refuerza la capacidad del X-37B para cambiar de trayectoria sin grandes propulsores.
Los experimentos realizados en esta misión están diseñados para mejorar las capacidades de la Fuerza Espacial de EE. UU. en un entorno espacial cada vez más competitivo y congestionado. Entre ellos, se probaron tecnologías de conocimiento del dominio espacial, clave para futuras misiones de defensa y exploración.
El director del programa X-37B, el teniente coronel Blaine Stewart, calificó la misión como un hito en el desarrollo de la aeronave, destacando el éxito de las maniobras y pruebas realizadas en órbita.
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