Enredos Amorosos

Nos convertimos en “roommates

El Dr. Robert Waldinger, director del “Estudio sobre el Desarrollo en la Adultez” (Harvard), conmovió los cimientos de las ciencias humanas, al presentar una síntesis sobre los resultados hasta ahora obtenidos, luego de estudiar los factores requeridos para alcanzar un estado de felicidad en la adultez. Este estudio -el mayor hasta este momento- inició hace 75 años.

Uno de los hallazgos fundamentales de este estudio subraya la importancia de nuestras relaciones (amorosas, familiares, sociales): “la soledad nos enferma”. Ahora, dichas relaciones deben ser saludables. Al ser un estudio médico, no solo se midieron las opiniones y estado de ánimo de los participantes. A lo largo de la vida de los estudiados, se tabularon sus estados físicos: eficiencia de su sistema nervioso y endocrinológico, presión arterial, peso corporal, deseo sexual, salud respiratoria, etc. Una de las afirmaciones del doctor llamó mi atención de psicólogo: “Las personas que se encontraban en relaciones tóxicas, en los momentos en que padecían dolor físico, experimentaban una amplificación de dicho dolor gracias a sus dolores emocionales”. Ahí esta, nada más que decir! Si pasás metido en el gimnasio, subido en la bicicleta o gastando las suelas de tus tennis en cuanto triatlón organizan y no lográs involucrarte en una relación emocionalmente adulta (o salirte de una dañina), estarás fortaleciendo tus músculos al tiempo que debilitás tu mente y tu espíritu. Sí, lo siento. Balance... esa es la clave de este juego tan entretenido llamado existir.

“Mantener relaciones sanas no solo protege la salud de nuestros cuerpos... también protege la salud de nuestros cerebros”. Cientos de investigaciones han demostrado que las personas tristes se enferman con mucha más frecuencia. Existe una correlación entre mi estado anímico y mi sistema inmunológico. De mis días de estudiante recuerdo esto: “el cerebro está hecho de conexiones y está hecho para conectarnos”. Las redes neuronales nos permiten, entre otras cosas, conectarnos con otros seres, los cuales a su vez también cuentan con cerebros. Es a partir de esto que podemos sentir empatía por seres no humanos.

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