Este hermoso lugar de Italia se caracteriza por su comida gourmet y su bien conservado centro histórico medieval, con edificios hermosos, amplias plazas y bosques que rodean la ciudad.
Exploré una región italiana que no conocía: Emilia-Romaña. Para ello, tomé como base Bolonia, ya que hay trenes frecuentes a buen precio.
Primero fui a Módena y luego proseguí hacia Parma. Llegamos, y aunque estaba fresco, el sol aún picaba un poco.
Una vez en Parma, desde la estación del tren, emprendí la caminata hacia el centro.
Entre los puntos que no puede dejar de visitar están la catedral de Parma, el baptisterio que se encuentra a su lado, y la Plaza del Duomo, justo en frente.
Otra parada que vale la pena es la iglesia y monasterio de San Giovanni Evangelista, así como el Palacio de la Pilotta.