El reloj supera las 8 p. m. y buscamos un restaurante en la bulliciosa Khao San Road, en el corazón de esta ciudad y muy cerca de nuestro hospedaje.
Almorzamos rápidamente un arroz frito tailandés con camarones (Khao Pad) y optamos por buscar un bonito lugar para disfrutar de la cena, y de paso recordar esos sitios hermosos que descubrimos apenas horas antes, como el Gran Palacio, Wat Pho y Wat Arun.
¡Elegimos bien! Nuestra cena estuvo exquisita, y cerramos con dos postres tailandeses formidables. Uno es el mango sticky rice y otro a base de banano.
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En Tailandia las frutas son muy dulces, por eso, es impresionante el sabor de los postres. En el video les muestro nuestra comida.