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Vencedores de las ruinas

Día de san Antolín El devastador terremoto de 1841 probó la decisión de los cartagineses de reedificar su ciudad


        
        
      Ilustración incluida en el libro   Viaje a Centroamérica, del alemán Wilhem Marr.Única casa que resistió el terremoto de 1841.
Ilustración incluida en el libro Viaje a Centroamérica, del alemán Wilhem Marr.Única casa que resistió el terremoto de 1841.
Ilustración incluida en el libro Viaje a Centroamérica, del alemán Wilhem Marr.Única casa que resistió el terremoto de 1841.

Al llegar a Cartago en 1840, el embajador especial de los Estados Unidos en Centroamérica, John Lloyd Ste-phens, la describió como una ciudad cuyas iglesias eran “grandes e imponentes”. “Las casas tenían corrales con tapias tan altas como las mismas casas, y su quietud era extraordinaria. Cabalgamos por una calle muy larga sin haber visto una sola persona, y estaban desiertas las calles transversales, que se extendían por uno y otro lado hasta muy lejos”, añadió Stephens en su libro Incidentes de viajes en Centroamérica, Chiapas y Yucatán.

Una vida social limitada y la escasa presencia de transeúntes en la ciudad llamaron la atención de los viajeros que visitaron Cartago durante los primeros dos tercios del siglo XIX. Los días bulliciosos eran el jueves (de mercado) y el domingo (de misa y revista militar); además, había alguna que otra reunión en las casas de habitación o en los hoteles.

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