Archivo

Un coliseo clandestino palpita entre espuelas, gritos y billetes

El escándalo producido por más de un centenar de gallos era el mejor indicio de que estábamos llegando a la gallera clandestina.

Un camino pedregoso y húmedo, en el cual se remarcaban las patas de unos pollitos, nos llevó hasta un negocio en cuyo patio se esconde el coliseo de las aves.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌