La edición 56 del Festival de Cine de Venecia, que comenzará el próximo 1° de setiembre, será una Mostra dedicada a una sexualidad inquieta, extrema, según afirmó hoy su nuevo director, Alberto Barbera, que eligió para la apertura el último trabajo de Stanley Kubrick, Eyes Wide Shut (Ojos bien cerrados).
El día 1°, el filme será visto por primera vez en Europa, pero ya tanto se ha escrito, criticado y contado que es como si se tratara de una vieja película que hay que ver, un título con el que sucede casi lo mismo que con aquellos que han marcado una época y, por una razón o por otra, el cinéfilo o el experto se han perdido en el momento del estreno o de la gloria.
La publicidad no declarada del filme, que consiste en los ríos de palabras que la prensa publica casi cotidianamente en todo el mundo, incluye una sutil envoltura que encierra a la mayoría de los 18 filmes de la selección oficial y a los 102 de las secciones paralelas, que se verán hasta el día 11 de septiembre.
De allí, seguramente, que desde Venecia en estos días se haga una cronología de las películas que, en la última mitad del siglo, despertaron escándalo en el Festival.
Este fue el caso de Les amants (Los amantes), de Louis Malle, el filme francés que en 1957 terminó con la carrera del entonces director de la Mostra, Floris Ammannati, que fue despedido sin apelaciones, por haberla elegido.
En el filme, Jeanne Moreau, señora joven, burguesa y aburrida, encontraba en un joven amante la fuerza para descubrir el amor, hecho que a su vez le abría la posibilidad de dejar la familia.
Pero el primer gran escándalo sexual estalló en el Festival en 1934, con Extasis, un filme de Gustav Machaty en el que Hedy Lamarr (en la época usaba todavía su verdadero nombre, Hedna Kieslerova) dejaba ver, en planos muy largos y siempre entre el follaje tupido de un bosque, su lánguida y blanca desnudez.
Muestra parelala
Las declaraciones de Barbera entusiasmaron al cineasta italiano inventor del género llamado cine erótico de autor, Tinto Brass, que anunció que su nueva película, Tra(sgre)dire juego de palabras entre trasgresión y traición será la protagonista de Venecia Off, un festival paralelo a la Mostra que, aseguró, él monopolizará.
Brass dijo que lo hará para poner el toque indispensable de alegría en una Mostra que él considera un mortuorio más que una fiesta del cine.
Después de ver mi película añadió el público comprenderá la diferencia entre el sexo vivido con alegría tal como yo lo propongo y el erotismo lúgubre del último filme de Stanley Kubrik.
Según Brass, un experto en la materia (La chiave, Salón Kitty), en la película de Kubrick se ve perfectamente que Tom Cruise y Nicole Kidman en la escena de sexo, en el final, fingen, descaradamente.
En su opinión, en el cine se representan cosas alejadas del erotismo verdadero, el que la gente sueña, vive, practica y consume. Los filmes en circulación justifican al sexo con coartadas culturales, y en cambio, no hay necesidad: erotismo y sexo son cultura.