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Profusión de tesoros arqueológicos en las aguas de Alejandría

Alejandría, Egipto. Los buceadores se sumergen en las aguas lechosas y no pueden divisar nada en los primeros 6 metros. Pero a medida que descienden al lecho marino es como si se despejase la niebla: se perfilan debajo del agua las formas oscuras de enormes placas y rocas.

A los buzos les anticiparon lo que iban a ver: largos bloques cilíndricos que hace 2000 años fueron algunas de los centenares de columnas que rodearon el Pilar de Pompeyo en la zona de Kom-as-Shouqafa en la moderna Alejandría.

Las columnas --que se dice fueron arrojadas al mar para dificultar una invasión de los cruzados-- ahora obstaculizan una franja de la costa mediterránea de esta antigua ciudad egipcia. Un tramo de 50 kilómetros de playas y bahías se ha convertido en el cementerio de numerosas ciudades sumergidas faraónicas, griegas y romanas.

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