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¿Por qué somos deshonestos?

Nuestro comportamiento ético es una caja de sorpresas

Si coincide nuestra reunión social con el día de restricción vehicular, probablemente nos excusaríamos de asistir. Si la reunión fuera para cerrar un negocio, evaluaríamos la conveniencia de arriesgarnos a ser multados.

Nos enfrentaríamos, así, con un análisis de costo-beneficio, donde el ser atrapados podría balancearse con la ganancia del negocio y, en este caso, el hecho de estar burlando la ley pierde importancia. Nuestro comportamiento ético es una caja de sorpresas ya que muchas veces es dirigido por fuerzas irracionales.

El psicólogo cognitivo Dan Ariely afirma que somos deshonestos cotidianos, movidos por impulsos que nos conducen a tomar decisiones insensatas.

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