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John Holmes: el superdotado que vivió de orgía en orgía y subastó lo único que poseía: su propio cuerpo

Conductor de ambulancias en el día y bailarín de tubo en las noches, John Holmes reinó en el mundo perdido del cine porno blandiendo un conspicuo apéndice erótico que los más conservadores tasaron en 35 centímetros, en plena contentera.

Su vida fue la película más sórdida jamás filmada. Politoxicómano, gigoló en todos los frentes, soplón, homicida, ratero, vividor, traficante, proxeneta, vivió entregado a los pecados terrenales y durante 20 años irguió su ariete sexual y fue el pionero de la triste industria de las películas triple equis, en los años 70.

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