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Nos hicimos uno al otro

El coro del tiempo Un personaje de la Nueva Canción de Costa Rica recuerda a Fidel Gamboa y toda una época

Eran como las 2 ó 3 de la madrugada. Nosotros seguíamos con la charla, guitarra en mano y con un vinito Viña Canuto, de los más baratos de aquellos tiempos. Los vecinos de mi casa de Los Yoses tosían a manera de protesta para que nos callásemos de una vez. Yo le hice un gesto a Fidel como de “Bajemos la voz, que nos matan”. Mis hijos pequeños también dormían (y tosían), y él arrancó suavecito con una especie de habanera guanacasteca, y a media voz cantó: “Anoche fui a Liberia / a eso de las dos. / Por todo mundo se oía: / ‘Cos, cos’, la maldita tos, / ‘Cos cos, cos cos, cos cos’, / la maldita tos”.

Yo exploté en risotadas y sorpresa de la buena por la ocurrencia de Fidel y por la belleza naïf de esa joyita folclórica; o sea, la cosa fue peor para los vecinos, pero para nosotros fue un momento pleno, de descubrimiento y alegría. Allí nomás le dije: “Eso debemos incorporarlo al Experimental”, y él respondió cantando: “¡Ay, llorar, llorar! / ¡Ay, llorar mis penas! / ¡Ay, llorar mis ojos, / que lloran por ella!”. La canción del perrito la llamábamos, y poco tiempo después ya era parte del repertorio del Grupo.

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