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Miguel “Coco” Mora: “Mis personajes no son cristianos, el cristiano soy yo”

La vida del famoso ventrílocuo está plagada de altibajos: fue abandonado siendo un bebé, a su padre lo asesinaron cuando él era niño,... Hoy afinca sus proyectos desde Tiquicia.

Apenas rozaba los 20 años cuando Miguel Ángel “Coco” Mora Molina tomó un destartalado muñeco de madera que le regaló uno de los hijos del dueño de Patines Music, y se plantó en la Avenida Central de San José para darle rienda suelta a su inquietud por la ventriloquia.

Así nació “Yiyo” un niño irreverente que años más tarde junto a su hermano “Yoyo”, su abuela “Yaya” y el perro Pipo marcarían una época.

Treinta años han pasado de ese experimento que primero lo llevó a conquistar Tiquicia y luego le abrió las puertas del gran mercado mexicano – americano. La primera mitad de su vida (tiene 48 años) la forjó en el terruño que lo vio nacer y lo que lleva de la segunda, en la tierra del Tío Sam. Pero los vientos huracanados tras el fin su matrimonio de 24 años lo trajeron de vuelta en busca de consuelo y de nuevos proyectos.

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