Hace un par de días, para terminar el ciclo navideño, se celebró la fiesta de los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar (Baltasar con s , no el Balta z ar que con mucha frecuencia vemos escrito en todas partes). Estos nombres son de origen sirio o persa y significan, respectivamente, “rey de la luz”, “administrador del tesoro” y “protegido por Dios”.
Referido a los Reyes Magos, un buen estudio linguístico tendría mucho que decir. El DRAE establece que mago se dice de una persona versada en la magia o que la practica. Y magia es el arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales.
Sin embargo, hay que contextualizar el término mago en su época, que se decía, más bien, de sabios o astrólogos, cuyo origen podría ser babilónico o caldeo, aunque también hay quien los identifica con sacerdotes de alguna religión primitiva, que se encontraban a la espera del llamado Mesías.