
La estatuilla dorada de los premios Oscar tiene casi las medidas de un recién nacido (de 33 cm y 3,85 kilogramos de peso), pero su valor se ha convertido en el fetiche de Hollywood durante los últimos 80 años.
Un grupo de famosos conocidos y otros no tanto sueñan que en los sobres lacrados se escondan sus nombres y se hagan acreedores a un premio que puede cambiarles la vida con millonarios contratos y papeles estelares en grandes producciones.
Aunque la ceremonia estaba programada aún por encima de la huelga de guionistas, el conflicto quedó sin efecto cuando el movimiento terminó a dos semanas para la entrega del Oscar.
Recién en la noche del martes 12 de febrero, los guionistas Hal Kanter, Buz Kohan, Jon Macks y Bruce Vilanch pudieron empezar a escribir el guion con las frases que dirán aquellos que entreguen los premios. Vale aclarar que en un año normal, la misma tarea les toma más de dos meses de trabajo, incluyendo los monólogos del conductor Jon Stewart, que esta vez se ocupó de contratar sus propios guionistas para adelantarse a la huelga.
Inmensidad. Más de 200 países transmitirán este año el Oscar, superando las expectativas de más de mil millones de espectadores, una cifra que ninguna otra película recaudaría. ¡Y no es para menos!, la gala reúne a la crema y nata de la industria del cine y el espectáculo, una lista de estrellas para anunciar a los ganadores y famosos cantantes.
En la gala de hoy en la noche entregarán premios Nicole Kidman, Cate Blanchett, Penélope Cruz, Tom Hanks, George Clooney, Harrison Ford y Martin Scorsese, entre otros.
Entre los presentadores también estarán incluidos los ganadores del año anterior: Alan Arkin, Jennifer Hudson, Helen Mirren y Forest Whitaker.
Otros serán Amy Adams, Jessica Alba, Josh Brolin, Steve Carell, Miley Cyrus, Patrick Dempsey, Cameron Diaz, Colin Farrell, Jennifer Garner, Anne Hathaway, Katherine Heigl, Jonah Hill, Dwayne Johnson, James McAvoy, Queen Latifah, Seth Rogen, Hilary Swank, John Travolta, Denzel Washington y Renee Zellweger.
Música. La Academia anunció que Amy Adams cantará Happy Working Song ; Kristin Chenoweth y Marlon Saunders interpretarán That's How You Know y Jon McLaughlin interpretará So Close , tres canciones de la película Enchanted ( Encantada ) que han sido nominadas en el rubro mejor canción. Glen Hansard y Marketa Irglova cantará Falling Slowly de la película Once y Jamia Simone Nash actuará Raise It Up de la película August Rush .
Pero no solo la música hará eco en el majestuoso Teatro Kodak, en pleno corazón de Hollywood, se espera que los nominados y asistentes –como es usual– promocionen su apoyo político a los demócratas, Hilary Clinton y Barack Obama o los republicanos John McCain y Mike Huckabee. George Clooney, por ejemplo, lleva en su muñeca un brazalete con el nombre de Obama y en la alfombra roja se espera más de un accesorio de moda que también esté acorde con el momento político de Estados Unidos.
Impacto millonario. La emisión del domingo, que será transmitida por todo el mundo, genera millones de dólares en ingresos a las cadenas televisoras, así como a la industria de la moda y la belleza. Por ejemplo la cadena estadounidense de televisión ABC cobra casi $2 millones por una publicidad de 30 segundos durante la emisión de los premios Oscar, un incremento de siete por ciento en relación al mayor precio del año pasado que fue de $1,7 millones, informó Advertising Age .
“El alto precio de la publicidad se atribuye al elevado interés del evento, ya que ni siquiera estaba seguro que la emisión se realizara”, señaló la misma publicación.
Afortunadamente, a diferencia de la cancelación de los Globos que significó una pérdida de $80 millones para empresas locales de catering , planificadores de fiestas, compañías de limusinas, salones de belleza y otros sectores de apoyo, los Oscar brillarán con su tradicional esplendor.
De no haberse celebrado a causa de la recién terminada huelga de guionistas, la falta de programa habría significado una pérdida adicional de $130 millones para la economía local.
Sorpresa. Bastantes de las distinciones de la Academia no se basan en el mérito intrínseco de una película o de una actuación. En ese momento todo cuenta: la fecha del estreno de la película, la cantidad gastada en publicidad, la forma en que se hace la campaña de promoción, las fiestas preparatorias, el cabildeo e incluso el momento en que se encuentra la nación americana (optimista, antibelicista...). La Academia, a veces conservadora, tiene la tendencia a sorprender.
