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Lactancia, el poder de la mente

Dar de mamar es un acto de amor con grandes recompensas para la madre y el niño. Mas no se trata de una tarea sencilla, menos si las condiciones externas resultan adversas.

Cuando la bebé vino al mundo, Anabelle la esperó impaciente en un cuarto contiguo. No era su madre biológica, pero estaba decidida a darle todo en la vida, incluyendo la leche de su propio cuerpo. Por eso, en cuanto la tuvo entre sus brazos, le ofreció el pecho y la recién nacida comenzó a succionar con una energía arrebatadora.

Dos meses antes, esta mujer (cuyos apellidos pidió mantener en reserva) se había convertido en una cibernauta experta, con el único objetivo de averiguar cómo podía amamantar a la criatura que ella y su esposo anhelaban adoptar, tras cuatro años de intentar sin éxito un embarazo.

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