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Kathryn ArbenzCómo ser una chica de calendarioy no morir en el intento

<BOLD>A su hoja de vida</BOLD> Kathryn Arbenz ya puede agregarle su condición de ex-<ITALIC>Intrusa</ITALIC>. Esta semana dejó atrás al programa que –para bien y para mal– la hizo estrella de tele criolla para lanzarse, de lleno, en su aventura de empresaria de la moda.

Kathryn Arbenz Alpízar se sabe una mujer bella: no le hace falta que la gente se lo diga. Sin embargo, eso no impide que la joven que adorna por igual fondos de pantalla de oficinistas que paredes de taller mecánico insista en su deseo de ser vista como alguien común, aunque para nada corriente.

Al igual que muchas personalidades extraídas de la farándula costarricense, Arbenz habla con añoranza de una “normalidad” que, irónicamente, ella misma dejó atrás desde el momento en que empezó a coleccionar concursos de belleza, apariciones en anuncios y portadas de revista. Levantarse en la mañana y ponerse lo primero que se encuentre para ir a la pulpería es un placer mundano que no se permite, a sabiendas de que el ojo público no les perdona a los de su especie el mostrarse fuera de la casa con la cara lavada, pelo de loca y una camiseta vieja.

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